Aunque los paisajes se hayan llenado de la belleza primaveral, con almendros en flor y melocotoneros púrpuras, los agricultores dicen que es mal tiempo. Y es que no llueve, y sin agua, las flores no podrán convertirse en frutos. A esto se añade el peligro de las heladas, que pueden darse hasta mayo.

En los campos de cereales la sequía da más la cara. En los campos que deberían sembrarse sólo se levanta el polvo. "Cuando llueve, cae todo el agua de golpe", explica un agricultor.

Si revisamos el mapa de España, vemos que las zonas más naranjas presentan sequía extrema, las amarillas muy poca humedad y el norte sin exceso de agua. En febrero han caído solo cinco litros por metro cuadrado en la mayor parte de la Península.