Vemos el caso concreto de Juan Daniel Sánchez, alguien que no se despegaba de la pantalla y el mando, encontrando en los videojuegos una vía de escape a sus problemas: "Cuando era adolescente me sentía solitario, triste, sacaba malas notas...".

Daniel se escondía en su ordenador mientras jugaba "absolutamente a todo"... hasta que los videojuegos se convirtieron en su enfermedad: "Me di cuenta de que tenía un problema cuando a mi madre le dio una subida de tensión y no le di importancia".

El deporte le ayudó a salir de esa situación: "Trabajamos para que coordinen. Al estar tantas horas sentados enfrente de un monitor empiezan a atrofiarse muchos músculos".

El atractivo de los videojuegos

Daniel no cayó en la tendencia de las competiciones de los videojuegos: "No creo que haya que prohibirlos". Eso sí, pueden suponer un problema añadido: "Pueden suponer adicción y es bastante atractivo".

Y es que los eSports se han convertido en un completo fenómeno de masas.