Jeremiah pesaba 135 kilos. Había sido entrenador personal y no tenía problemas de obesidad, aunque se descuidó hasta que, llegados los 40, tuvo un punto de inflexión.

"Quería enseñar a mis hijas que el éxito es que tienes que luchar", comentó emocionado. "Es la razón por la que lo hago. Quería enseñar a mi familia que pueden hacer cualquier cosa. Si quieres, puedes".

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