El artista Liu Bolin ha dejado algunas de las imágenes 'imposibles' que pasarán a la historia y en las que el factor común es su denuncia silenciosa. Este creador único nació luchando en la Gran Muralla China para conservar el arte cuando el Gobierno chino decidió destruir el pueblo de artesanos al sur de Pekín.

Desde entonces, se ha 'colado' en un vertedero en el que no hay aparentemente ninguna persona y en el deshielo como protesta por el cambio climático y la contaminación que generamos los humanos.

Del mismo modo, se ha solidarizado con las víctimas de Charlie Hebdó y ha visitado históricos de Roma o de Milán. Además, destacan sus propuestas por cuidar los libros y la lectura y mirar la migración con un mismo color.

Esta es la exposición que protagonizó en 2013 en Venezuela, una obra que no tiene fecha de caducidad: