La villa lucense de Viveiro celebra desde este miércoles la decimocuarta edición del festival de música hardcore y metal Resurrection Fest, cuyo cartel está repleto en esta ocasión de grupos que regresan a Galicia y a España después de años sin prodigarse por estos lares y de artistas inmersos en plena gira de despedida de sus carreras.

Aunque los platos fuertes de esta cita llegarán en los días posteriores, esta misma tarde darán comienzo los conciertos en los escenarios secundarios de la mano de los locales Back in Town, que abrirán una jornada en la que también actuarán Archivo Adxunto, Devil in Me, Bury Tomorrow, Municipal Waste, Ignite y -como único concierto este año en territorio estatal- los noruegos Kvelertak.

La jornada del viernes trae al Resurrection Fest a otro grupo clásico del género, los estadounidenses enmascarados Slipknot, que se hallan en plena gira con varias fechas en España después de casi una década sin pisar territorio nacional y a los que la organización anunció como "la banda más pedida" de la historia del festival.

Su agresiva propuesta deberá compartir parte de protagonismo con bandas consolidadas como Cradle of Filth, Trivium, Arch Enemy o Avatar; así como con otros grupos que expanden los horizontes sonoros del evento, entre los que se incluyen los reservados a un Desert Stage en el que destaca el conjunto norteamericano de rock psicodélico Radio Moscow. Within Temptation, banda neerlandesa de rock sinfónico, y el veterano rockero danés King Diamond quedarán como grandes reclamos del último día del festival, un sábado que cerrará con su actuación la banda alemana de stoner Colour Haze.

No obstante, sonidos extremos como los grupos estadounidenses Lamb of God -vuelven al festival, también con fecha exclusiva en España, por primera vez desde 2013- y Testament también atraerán a una gran cantidad de público, que podrá disfrutar de históricas bandas españolas como Berri Txarrak.

Las previsiones de los organizadores pasan por congregar a cerca de 100 000 personas entre todos los días que dura este evento, que por una semana duplica la población y transforma la tranquilidad de la apacible villa de Viveiro en la capital de los sonidos metaleros del sur de Europa.