Este verano está siendo uno de los más calurosos desde que se tienen registros. El aumento global de la temperatura amenaza seriamente lugares turísticos que pueden dejar de verse como antes.

Uno de los primeros en desaparecer será el Mar Muerto, que retrocede un metro cada año. El lugar con más concentración de sal del mundo se evapora por la sobreexplotación y el cambio climático.

Condenadas también están muchas de las islas del Pacífico y el Índico. Los habitantes de Maldivas deberán dejar sus casas antes de final de siglo: serán refugiados climáticos y no los únicos.

Venecia se hunde entre 4 y 6 centímetros por año y, con ella, su gran patrimonio artístico. Bajo estricta vigilancia están también las ruinas de Pompeya y las ciudades de Split y Rodas. En el Mediterráneo, el riesgo de inundación aumentará un 50%. Suiza, por ejemplo, perderá más de la mitad de sus glaciares.

El agua llegará hasta los pies de la Estatua de la Libertad y la erosión terminará destruyendo la isla de Pascua. Pero quizás el daño más importante sea el blanqueamiento de la gran barrera de coral, donde ya han muerto la mitad de los arrecifes.