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GASTRONOMÍA DE CUARESMA

Un cirio pascual que se come y torrijas con espuma de natillas

Son algunas de las propuestas más dulces que nos trae este tiempo de Semana Santa.

 

Lo primero es escoger el pan. Aquí, el maestro obrador japonés Koji elabora más de 60 tipos diferentes. ‘El candeal tiene la miga más compacta, éste otro es más abierta, pero cualquiera serviría para realizar una torrija’, nos comenta Koji Ishino.

Gonzalo ha elegido un brioche por su sabor ya dulce. Lo deja sumergido en una leche infusionada con piel de limón, naranja, canela y toque de vainilla, a la vieja usanza. Una vez frito llega la sorpresa. ‘Lo acompañamos con una espuma de natillas. En casa podemos hacerla también batiéndolas’, nos dice Gonzalo de Salas, cocinero.

Pero si lo suyo es innovar pruebe con este cirio pascual. Sí se come todo menos la mecha. Realizado con mazapán y cubierto por salsa de frutos rojos, se acompaña con helado de vinagre de módela y vino de misa. ‘El comensal se queda asombrado por el efecto’, asegura su creador, el cocinero Diego Guerrero.

Alternativa al postre tradicional de Semana Santa. Para que, nunca mejor dicho, la “procesión” vaya por dentro.

 

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