El primer indicio que ha llevado a Sergio a prisión son unas botas que pertenecerían a la pareja de Dana, se sospecha que ese calzado es el que habría usado para perpetrar el crimen. Como segundo indicio se encuentra una carta. Los investigadores encontraron una misiva arrugada en la casa durante la inspección ocular. Este escrito apuntalaría, según los investigadores, que la relación entre ambos no iba bien. Las denuncias cruzadas entre la familia de Dana y Sergio ponen de manifiesto que existían tensiones preexistentes incluso entre las familias de los jóvenes.

El teléfono de Dana se presenta como otro indicio en el auto. La señal de su terminal se sitúa en sitios similares a la señal del móvil de Sergio. Otro aspecto que inquietó a los investigadores fue el estado en el que se presentó Sergio el día posterior a la desaparición. Señalan que estaba extremadamente aseado, un aspecto que no cuadraba con su día a día laboral.

La Guardia Civil cree que Sergio envió mensajes de WhatsApp desde el móvil de Dana los días posteriores a la desaparición. Otro de los indicios es la rapidez con la que Sergio solicitó la ayuda de una niñera una vez que se le perdió la pista a la joven, dando por hecho que la mujer tardaría en regresar.

Su coartada física siempre se tambaleó en la investigación. Los lugares donde decía haber estado no cuadraban con el posicionamiento de su terminal. Según el auto Sergio es una persona violenta, mentirosa y psicópata y pudo vigilar los movimientos de la Guardia Civil los días posteriores a la desaparición de su pareja.