Itiziar es la madre de Nerea y Martina. Hace un año su pareja mató a las niñas antes de quitarse la vida. Ahora, denuncia al Estado por desprotección. Ella misma relata la impotencia que sintió cuando denunció a su marido sin que nadie velara por la seguridad de las pequeñas.

Esta mujer advirtió en su denuncia que su marido amenazaba de muerte a sus hijas y mostró pruebas como grabaciones de las discusiones, fotos del carro de bebé de su hija destrozado e incluso el testimonio de testigos que presenciaron las amenazas. Nada evitó que sus hijas fueran asesinadas y ahora denuncia al Estado.

La mujer ha distribuido un mensaje entre los medios de comunicación para narrar su periplo judicial. Para que la historia no se repita y no haya otra madre que tenga que pasar por lo que ella está pasando.

"En junio de 2017 decidí divorciarme y fue cuando comenzaron las amenazas de muerte hacia mis hijas por parte de su padre. No podía creer lo que estaba viviendo. Fui al médico por la ansiedad que tenía y me recetó ansiolíticos.

Además puse un parte de lesiones ante el Juzgado de Castellón y cuando me citaron en el juzgado de violencia de género no declaré por miedo a que fuera a más la agresividad que mostraba mi marido.

Mi abogado me recomendó que grabara las conversaciones cuando estaba con él y así lo hice. La noche del 23 de febrero tras una gran discusión, me atreví a denunciarle por volver a amenazar de muerte directamente a nuestras hijas. Al poner la denuncia me pasaron el cuestionario de valoración del riesgo, VioGen. Me sorprendió mucho que no hubiera ninguna parte donde se contemplara cómo incluir la amenaza de muerte de mis hijas.

Al día siguiente fui a declarar al juzgado de guardia. Esperaba que le hubieran detenido, como me dijo la Policía. Las niñas continuaban con él. Él declaró el 27 de febrero, quedó libre aunque investigado. La jueza consideró que las versiones de ambos eran contradictorias. Nadie tuvo en cuenta ni las grabaciones que yo tenía, ni fotos del carrito de bebé de Martina destrozado, ni las amenazas de muerte a Nerea y Martina. Ni que hubiera testigos en una de las discusiones. No me lo podía creer.

El 26 de abril volví a declarar. Solo estábamos su abogada, mi abogado y yo. En la sala no se comentó nada de los audios ni de las fotos y tuve la sensación de que no tenía importancia nada de lo sucedido. "Era normal que en un proceso de divorcio conflictivo hubiera este tipo de discusiones", me dijeron. Jamás voy a considerar normal que un padre amenace con matar a sus hijas y hable así a su mujer aunque estén en proceso de divorcio. No se pueden normalizar actitudes violentas".