María, la madre que habría asesinado a sus hijos de 3 años y 5 meses a golpes en Godella se escondió en un bidón tras el terrible suceso. Fue vista a las 8.00 horas por un vecino corriendo desnuda con restos de sangre y muy nerviosa. El vecino alertó a la Guardia Civil y fue a las 11,00 cuando los perros patrulla la localizaron escondida en un bidón situado a 300 metros de la chabola okupa donde vivían.

La joven presentaba rasguños por todo el cuerpo propios de haber caminado por una zona agreste sin ropa ni calzado. Se encontraba en posición fetal y aseguró que le seguían los miembros de una secta. Se mostró desorientada y dijo desconocer el paradero de sus hijos. "Mi hijo está poseído por el demonio", le espetó a la Guardia Civil.