Los familiares de los pequeños todavía tienen el susto en el cuerpo. Loli es la abuela de uno de los niños del campamento que sufrió los disparos. El francotirador tiene 13 años y es inimputable.

Disparó desde el jardín de la casa de su abuela que da al patio central del colegio. Según los vecinos, la familia del joven que disparó es conocida en la zona por ser conflictiva. Los testigos apunta a que hay 12 heridos mientras que otras fuentes determinan que se trata de seis menores.

Muchos de ellos no tienen daños físicos pero sí secuelas psicológicas tras el ataque. Cuenta la abuela de uno de los pequeños que en un primer momento los niños pensaron que se trataba de un ataque de mosquitos.