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¿Es realmente útil el filtro para la luz azul en las gafas?

Los expertos aseguran que no hay suficientes evidencias científicas que avalen el uso de estos productos.

Los expertos no avalan los beneficios de las gafas con filtro para la luz azul.

iStock Los expertos no avalan los beneficios de las gafas con filtro para la luz azul.

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Nos pasamos la vida entre pantallas. Los dispositivos electrónicos, como smartphones o tablets, han ido ganando terreno hasta colonizar casi por completo nuestra vida diaria. Hoy, a nadie en su sano juicio le puede extrañar ver a alguien comiendo, andando por la calle o incluso conduciendo con la vista puesta en la pantalla del móvil. Por no hablar de que lo primero que hacemos al despertarnos es echarle un vistazo a nuestro teléfono. Definitivamente, parece que hemos olvidado lo que es vivir sin pantallas.

Esta sobreexposición ha generado muchos debates y estudios sobre los efectos que produce en nuestra salud. Fatiga ocular, escozor de ojos, visión borrosa o dolor de cabeza son solo algunas de las consecuencias físicas más habituales que acarrea el hecho de estar muchas horas del día delante de una pantalla. Igualmente, también han aparecido todo tipo de soluciones y remedios para contrarrestar estos efectos.

Hoy nos exponemos a pantallas durante muchas horas del día.
Hoy nos exponemos a pantallas durante muchas horas del día. | iStock

Entre ellos, seguramente hayas oído hablar de las gafas con filtro para la luz azul que emiten estos dispositivos. ¿Son realmente útiles o se aprovechan del miedo como reclamo publicitario? Vamos a ver qué opinan los expertos.

¿Qué es la luz azul?

La luz azul es una región del espectro de la luz visible, emitida por la mayoría de los LED blancos y por muchas tablets y pantallas de teléfono móvil, explica el Instituto Global de Barcelona (ISGlobal). Entre las fuentes de luz azul también está el Sol, las pantallas digitales (como las de los televisores de pantalla plana, ordenadores, smartphones y tablets), los dispositivos electrónicos y la iluminación fluorescente y LED.

Este tipo de luz tiene una longitud de onda situada, aproximadamente, entre los 380 nanómetros (nm) y los 500 nm, lo que significa que “es una de las longitudes de onda más cortas y con una energía más alta”, añade ISGlobal.

¿La luz azul es perjudicial para los ojos?

Los expertos apuntan que no existen suficientes evidencias científicas que permitan sostener que la luz azul perjudica a los ojos. En este sentido, la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) salió al paso de un estudio que aseguraba que sí para dejar claro que “la luz de las pantallas no afecta a los ojos ni provoca ceguera”. En un artículo publicado en su web, la SEO conviene que “hasta el momento, estas investigaciones no demuestran que la luz azul que desprende el uso cotidiano de las pantallas sea perjudicial”, y añade que “los resultados alarmistas de otros estudios, hoy en día no pueden ser tomados como recomendaciones reales”.

Eso sí, en el artículo recuerda que la exposición excesiva a las pantallas origina problemas como ojos secos, cansancio ocular o blefaritis, entre otros, porque “la gente pasa demasiado tiempo sin parpadear y sin alejar ni acercar la vista”. Para evitarlo, recomiendan la regla 20-20-20, esto es, mirar a lo lejos durante 20 segundos cada 20 minutos de exposición a la pantalla.

La sobreexposición a las pantallas puede afectar nuestra salud ocular.
La sobreexposición a las pantallas puede afectar nuestra salud ocular. | iStock

Entonces, ¿sirven de algo las gafas con filtro para la luz azul?

Visto el éxito de estos productos, la SEO emitió un comunicado oficial en el que trataba el asunto y afirmaba que la evidencia científica actual “no demuestra el beneficio de los filtros azules en la prevención de daños oculares por dicha radiación”. El texto explica que hasta el momento no hay ningún estudio en humanos realizado en las condiciones necesarias y reales para poder sostener la utilidad de estos productos.

Y, aunque apunta a la conveniencia de realizar dichas investigaciones, concluye que “actualmente no se puede recomendar el uso de pantallas de protección de luz azul para evitar un daño no demostrado en condiciones reales y en humanos por estos dispositivos”.

Una posición que coincide con la que ha defendido la Academia Estadounidense de Oftalmología en un artículo, donde expone que “no es necesario gastar dinero en gafas especiales para la luz azul” porque no se ha demostrado que provoque enfermedades oculares ni que mejore el sueño, puesto que el cansancio visual que provocan los dispositivos digitales no es consecuencia de la luz azul.

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