DINERO AL MOMENTO

Préstamos rápidos y online: ¿Son una trampa?

Ya no hay prácticamente ningún producto o servicio que no se pueda financiar y los importes a partir de los cuales se puede pedir un préstamo se han reducido en muchos casos a tan solo diez o veinte euros. Pero cabe preguntarse si estos préstamos rápidos son de fiar o es mejor no caer en ellos.

Mujer de compras

Mujer de comprasFreepik

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Desde hace unos cuantos años, el uso de préstamos personales para la compra de cualquier cosa se ha normalizado. Desde la reserva de las próximas vacaciones hasta la adquisición de un nuevo horno, pasando por compras en tiendas de ropa o maquillaje.

El problema que tiene la contratación de estos préstamos es que en muchas ocasiones no se trata de una operación meditada. A veces tener un préstamo es tan rápido como pulsar "aceptar" al ir a pagar a una tienda, cuando el propio datáfono nos ofrece la financiación de la compra en tres cómodas cuotas.

En otras ocasiones se trata de préstamos preconcedidos por nuestra entidad financiera que vemos anunciados una y otra vez cuando nos conectamos a la oficina de internet de nuestro banco o cuando vamos al cajero a sacar dinero. Nuevamente, el abono es tan rápido como pulsar un simple botón.

"Cuanto más pequeño es el préstamo, más posible es que la financiación salga más cara".

Aidda Poppins, divulgadora sobre economía en medios y redes sociales

Estos préstamos incluyen, en muchas ocasiones, el pago de comisiones de apertura elevadas o altos intereses, por lo que esas vacaciones pagadas a crédito o las cremas que acabas de adquirir te cuestan mucho más que lo que has calculado.

Cuanto más pequeño es el préstamo, más posible es que la financiación salga más cara. Esto es especialmente llamativo cuando pagamos una comisión fija durante la contratación.

Planificación económica de facturas y ahorro
Planificación económica de facturas y ahorro | Pexels

¿Cómo es posible pagar un interés del 65% sin darte cuenta?

Imagina que estás deseando comprar unos vaqueros nuevos. Cuestan 75 euros y la tienda te ofrece financiar la compra sin intereses. Se trataría de devolver el importe en tres cuotas de 25 euros, abonando "tan solo" una comisión de 6 euros por esta operación.

Aunque parezca increíble, el pago de una comisión que a priori no parece tan grande, cuando se realiza una financiación de un importe tan pequeño a tan corto plazo, supondría el equivalente a pagar unos intereses de más del 65% TAE (Tasa Anual Equivalente).

¿Cuándo es conveniente financiar y cuándo no?

¿Entonces solamente es conveniente financiar si no hay ningún tipo de gasto en la operación? Aunque la financiación siempre sea mejor cuanto menos costes tenga, eso no significa que un préstamo sin intereses o gastos sea bueno para ti. Lo recomendable es evitar los préstamos rápidos, de importes pequeños, puesto que, aunque no supongan el pago de intereses ni de comisiones, no son buenos para nuestra economía doméstica.

Pagar.
Pagar. | Pixels

¿Por qué no nos convienen los préstamos rápidos?

Por un lado, porque estas financiaciones se contratan muchas veces en caliente, sin haber podido meditar la operación.

Por otro, financiar consumo suele significar que no poseemos el dinero para hacer ese desembolso o que estaríamos más cómodos si no lo realizáramos, razón de peso para no contratar ese préstamo. Cuando realizamos una compra de consumo, es mucho mejor sentir el "dolor" que nos produce ese desembolso que posponer el pago al futuro y no notar que ese dinero acaba de salir de nuestro bolsillo.

Por último, cuando contratamos un préstamo pequeño y rápido, es mucho más fácil que después queramos más, lo que hace que perdamos poco a poco el control de nuestra economía.

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