MUCHO MÁS QUE TOSER

¿Cuáles son los primeros síntomas del asma infantil?

El asma es una enfermedad crónica que provoca inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, lo que dificulta que el aire entre y salga de los pulmones. En los niños puede manifestarse de forma muy sutil, por eso es importante aprender a reconocer sus primeras señales.

Niño con tos

Niño con tosFreepik

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¿Te has fijado en que tu peque tose mucho por las noches, se fatiga mucho al correr o le escuchas una especie de silbido al respirar?. Aunque no siempre es fácil de detectar, estos pueden ser los primeros signos de asma infantil. Cuanto antes consultes con el pediatra, antes podréis llegar al diagnóstico de asma, encontrar el mejor tratamiento y evitar complicaciones.

¿Qué es el asma infantil?

El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias en la que los bronquios (los conductos que llevan el aire a los pulmones) se inflaman y se vuelven más sensibles de lo normal. Esto hace que, ante ciertos estímulos como infecciones, polvo, polen, humo o ejercicio, se estrechen y dificulten la entrada y salida de aire con la respiración.

La tos en los niños puede ser de diversos tipos.
La tos en los niños puede ser de diversos tipos. | iStock

Es una enfermedad muy frecuente que afecta a alrededor del 10% de niños en nuestro país, pero en muchos casos se diagnostica de forma tardía, ya que los síntomas pueden confundirse con resfriados o bronquitis repetidas. Cuanto antes se detecta, antes se pueden aplicar medidas para controlarlo y mejorar la calidad de vida, por eso vamos a hablar de los primeros signos para reconocer el asma.

Signos que nos deben hacer sospechar un asma infantil

Los síntomas de asma pueden variar de un niño a otro. En algunos, se manifiestan de forma leve y esporádica; en otros, son más intensos y frecuentes. Sin embargo, hay ciertas señales que, si se repiten, deben ponernos en alerta y hacernos consultar con el pediatra.

  • Tos persistente, sobre todo por la noche

Una tos que aparece de forma recurrente especialmente al acostarse o durante la noche, puede ser uno de los primeros signos de asma. Esto ocurre porque, al estar tumbados, las vías respiratorias se estrechan ligeramente y la inflamación bronquial se hace más evidente.

La tos también puede intensificarse después de hacer ejercicio, reírse o llorar. Si tu hijo tiene resfriados que "siempre acaban en tos" durante varias semanas, es importante comentarlo en la consulta.

Una pediatra revisa la respiración de un bebé con el fonendoscopio.
Una pediatra revisa la respiración de un bebé con el fonendoscopio. | iStock
  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire

Los niños con asma pueden tener episodios en los que les cuesta "llenar bien los pulmones". Es frecuente que los padres noten que respiran más rápido o que hacen un pequeño esfuerzo extra para tomar aire.

Esto ocurre porque los bronquios inflamados se estrechan y dejan pasar menos aire. En ocasiones los niños lo describen como “no puedo respirar bien” o “me falta el aire”, aunque otros no saben expresarlo y simplemente evitan correr o jugar para no sentirse incómodos.

Sibilancias o "pitos" en el pecho

Las sibilancias son silbidos o ruidos agudos que se escuchan al respirar, sobre todo al soltar el aire. Suelen indicar que los bronquios están muy estrechos y es uno de los signos más característicos del asma.

A veces los padres los detectan fácilmente, pero en otras ocasiones solo el pediatra puede percibirlos con el fonendoscopio. Si aparecen de forma repetida, especialmente durante resfriados o al hacer deporte, conviene evaluarlos.

Un niño haciendo inhalaciones
Un niño haciendo inhalaciones | Freepik

Cansancio y menor tolerancia al ejercicio

Los niños asmáticos pueden cansarse más rápido que otros al correr, saltar o practicar deporte. Esto se debe a que sus bronquios no permiten un flujo de aire adecuado durante el esfuerzo. Algunos prefieren evitar juegos intensos sin quejarse, lo que puede pasar desapercibido.

Si notas que tu hijo deja de hacer actividades que antes disfrutaba o necesita parar con frecuencia para recuperar el aliento, puede ser una señal de alerta.

¿Por qué se producen estos síntomas?

La inflamación de los bronquios hace que las vías respiratorias:

  • Se vuelvan hipersensibles, reaccionando de forma exagerada ante diversos estímulos como virus, polvo, polen, humo o cambios bruscos de temperatura.
  • Produzcan más mucosidad de la habitual, que puede obstruir el paso del aire.
  • Sufran broncoespasmo, es decir, que los músculos que rodean a los bronquios se contraigan, estrechando aún más la entrada del aire.

¿Cuándo acudir al pediatra?

Si un niño presenta tos persistente de predominio nocturno, pitos, dificultad para respirar o se cansa rápidamente con el ejercicio, es recomendable acudir al pediatra para realizar las pruebas complementarias que confirmen el diagnóstico. Un diagnóstico temprano permite iniciar tratamiento y evitar que el asma afecte a la vida diaria, al sueño o la actividad física del niño.

El asma, bien controlada, no debe limitar a los niños. Con un tratamiento adecuado y medidas preventivas, pueden hacer deporte, dormir bien y llevar una vida completamente normal.

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