RIESGO

Ejercicios del gimnasio que deberían desaparecer para siempre

Te detallo qué ejercicios seguimos observando en los gimnasios y pueden crearte un problema de salud. Conócelos para evitarlos y cambiarlos por otros más adecuados en tu práctica deportiva.

Crunch

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El mundo del fitness ha experimentado en los últimos años un cambio trascendental. Hace poco más de 10 años la oferta se limitaba casi exclusivamente a gimnasios donde no existían más que estas dos opciones: entrenar en la sala o ir a clases colectivas multitudinarias.

En la actualidad, existe una mayor variedad de centros deportivos: gimnasios grandes y pequeños, boutiques de entrenamiento personal y grupos reducidos, box de crossfit, específicos para calistenia... Todos ellos constituyen una oferta amplia y variada de entrenamiento: no faltan los clásicos entrenamientos en sala ni las clases colectivas multitudinarias de hace 10 años. Sin embargo, disponemos de nuevas opciones:

  • Entrenamiento personal.
  • Grupos reducidos.
  • Entrenamientos específicos por modalidad (crossfit, calistenia, funcional…)

Malos ejercicios del gimnasio

Disponemos de más opciones y más atractivas para realizar ejercicio físico, lo que no evita que sigan existiendo errores, y que de hecho se cometan con mucha frecuencia. Estos errores se dan sobre todo en las personas que se animan a entrenar por su cuenta, sin tener ninguna guía ni supervisión.

Puede que la lista te sorprenda, pero en todos los casos son ejercicios que, al realizarse de forma reiterada, pueden ocasionar lesiones, por tratarse de la repetición de un movimiento no natural.

Sentadilla desactualizada

La sentadilla es uno de los ejercicios que no puede faltar en nuestras rutinas, pero debería desaparecer en su forma más común. Seguro que en algún gimnasio te han explicado que las rodillas no deben superar la punta de los pies. ¡Es el momento de desaprenderlo!

Cada cuerpo tiene su biomecánica y hay que respetarla. Hay personas cuyas rodillas, de forma natural, no sobrepasan la punta de los pies. Sin embargo, en otras resulta casi inevitable y, si evitan sobrepasar a la fuerza las puntas de los pies, se verán obligadas a llevar el centro de gravedad hacia atrás (por eso se pierde el equilibrio) y, en consecuencia, a cambiar las cargas. Su espalda sufrirá más de la cuenta al recibir un peso que debería dirigirse a las piernas. Más aún si metemos peso a la sentadilla.

Jalón tras nuca

Este ejercicio es uno de los que más se continúan viendo, a pesar de estar demostrados sus riesgos y sus escasos beneficios. Para realizar este ejercicio hay que obligar a la articulación del hombro a salir de su movimiento natural. Hacerlo en alguna ocasión no tiene por qué crear problemas, pero realizarlo de forma reiterada puede producir lesiones en el hombro y/o en el manguito de los rotadores.

Un ejercicio que puede sustituir a ese es el jalón al pecho. Tiene la misma implicación muscular, es decir, entrena los músculos de la misma forma, y evita forzar de más el hombro.

Crunch

Crunch es el nombre que reciben los abdominales tradicionales, que no son aconsejables además de ser muy poco útiles.

Piénsalo: ¿en cuántos movimientos de nuestro día a día resulta útil que nuestro tronco se flexione y se extienda? Y no vale como respuesta la de agacharte a coger algo del suelo, pues ya sabemos que es mucho más saludable hacerlo como si ejecutáramos una sentadilla.

Si quieres una opción mucho más funcional y saludable, te recomiendo realizar planchas. Así obligarás a trabajar la estabilidad del tronco, algo necesario para estar de pie sin que sufra la espalda.

El crunch no es adecuado, entre otras cosas, porque se realiza una compresión de los discos intervertebrales en cada repetición. Estos discos son los que sufren en molestias y lesiones de espalda tan frecuentes como las hernias, protusiones, espondilolistesis, etc.

No tenemos necesidad de hacerles sufrir más, sino todo lo contrario: darles espacio, algo que se consigue con las planchas.

Dippings o fondos de tríceps

Se llaman dippings a los entrenamientos de tríceps suspendiendo el cuerpo con la ayuda de dos bancos, o utilizando las fonderas, máquina muy común en los gimnasios. Con este ejercicio conseguimos introducir mucha carga al tríceps, porque es un músculo pequeño y le obligamos a realizar mucho esfuerzo al tener que levantar nuestro propio cuerpo.

Esto no es negativo si se ajustan bien las cargas. El problema reside en que también es un ejercicio en el que obligamos al hombro a realizar un movimiento antinatural.

Piensa en cómo está el hombro al hacer ese ejercicio. Es un gesto muy formado, tan lesivo o más como en el jalón tras nuca.

Estos son los ejercicios poco recomendables que se repiten con más frecuencia. No se trata de demonizarlos, porque bien hechos y con control pueden tener su utilidad. Sin embargo, cuando ves que los incluyen una y otra vez en todas tus clases multitudinarias de gimnasio, plantéate si te merece la pena arriesgar.

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