DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER
Cómo sobrellevar una enfermedad grave como el cáncer
Recibir un diagnóstico de cáncer supone un impacto emocional profundo que sacude la vida tal y como la conocíamos. Más allá del tratamiento médico, aprender a sostener lo que sentimos y cómo nos relacionamos con la enfermedad es una parte esencial del proceso.

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Sobrellevar una enfermedad no significa ser fuerte todo el tiempo, sino encontrar formas más amables y realistas de atravesar la experiencia. Como psicóloga, te comparto recomendaciones que pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud emocional cuando pasamos por una enfermedad como el cáncer.
Permitir todas las emociones (sin juzgarlas)
Uno de los errores más comunes es intentar mantener una actitud positiva constante. La realidad emocional de una enfermedad es mucho más compleja.
- Es normal sentir miedo, rabia, tristeza, culpa o incertidumbre.
- Negar o reprimir estas emociones suele aumentar el malestar psicológico.
- Validar lo que sentimos no nos debilita, nos regula.
Por ejemplo: hay días en los que una persona con cáncer se siente esperanzada y otros en los que solo quiere llorar o aislarse. Ambos estados son legítimos y forman parte del proceso.

Diferenciar entre control y aceptación
El cáncer introduce una gran sensación de pérdida de control. Aprender a distinguir qué depende de nosotros y qué no puede marcar la diferencia.
- Podemos elegir cómo cuidarnos emocionalmente.
- No siempre podemos controlar los resultados médicos.
- Aceptar no es rendirse, es dejar de luchar contra lo inevitable.
Por ejemplo: no puedes decidir cómo reaccionará tu cuerpo al tratamiento, pero sí cómo te hablas a ti mismo cuando estás cansado o frustrado.
Pedir ayuda no es un fracaso
Muchas personas intentan no molestar o cargar solas con el proceso, cuando el apoyo social es uno de los mayores factores de protección psicológica.
- Apoyo emocional (hablar, desahogarse).
- Apoyo práctico (acompañamiento, tareas cotidianas).
- Apoyo profesional (psicoterapia especializada).
Por ejemplo: aceptar que alguien te acompañe a una sesión médica puede aliviar no solo la logística, sino también la ansiedad previa.
Cuidar la identidad más allá de la enfermedad
El cáncer puede ocuparlo todo, pero la persona sigue siendo mucho más que su diagnóstico.
- Mantener rutinas adaptadas cuando sea posible.
- Conectar con intereses, valores y vínculos significativos.
- Recordar quién eres, no solo lo que te está pasando.
Por ejemplo: seguir escuchando música, escribiendo o compartiendo tiempo con personas importantes ayuda a sostener la sensación de continuidad personal.

Vivir en el presente, sin exigencias heroicas
Pensar constantemente en el futuro puede generar angustia. Focalizarse en el aquí y ahora reduce la carga emocional.
- Proponernos objetivos pequeños y alcanzables.
- Escuchar el cuerpo sin culpa.
- Respetar los propios ritmos.
Por ejemplo: algunos días el logro será salir a dar un paseo; otros, simplemente descansar sin sentirse improductivo.
Sobrellevar una enfermedad como el cáncer no es una cuestión de actitud perfecta ni de fortaleza constante. Es un proceso humano, lleno de altibajos, en el que cuidarse psicológicamente es tan importante como el tratamiento médico. Pedir ayuda, sentir sin culpa y tratarse con compasión también forman parte del camino.
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