MEZCLA DE EMOCIONES
Judit Mascó habla del síndrome "nido vacío" tras la independencia de sus hijas
Judit Mascó se sincera sobre la independencia de sus hijas y cómo afronta el llamado "nido vacío" con optimismo y nuevos planes.

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La vida cambia, y a veces lo hace en silencio, y Judit Mascó lo sabe bien. La modelo ha reaparecido en el torneo Barcelona Open Banc Sabadell, más conocido como el Godó, y, más allá del deporte, ha dejado unas declaraciones que conectan con muchas familias.
Y es que sus hijas están iniciando el proceso de independizarse, dejando atrás la casa familiar para empezar una etapa nueva y diferente en sus vidas.
Sin lugar a dudas, es un momento muy emocionante y tierno, pero, a su vez, algo triste y nostálgico. Así es cómo Judit Mascó está viviendo que sus hijas empiecen a irse de casa.

Una nueva etapa
Judit, acompañada de su marido, se muestra en un momento vital diferente. Sus hijas han comenzado a independizarse y, aunque todavía queda la menor en casa, la modelo reconoce que ya están entrando en lo que muchos llaman "el nido vacío".
Lejos de dramatizar, lo define como una transición natural aunque claramente supone una mezcla de emociones en la que conviven la nostalgia y la ilusión.

"Es una etapa maravillosa", explica, dejando claro que, aunque el cambio se nota, también abre la puerta a nuevas experiencias.
Tiempo para uno mismo y de pareja
Uno de los aspectos que destaca es el redescubrimiento del tiempo propio. Tras años dedicados a la familia, esta nueva fase permite recuperar espacios personales y hacer otras cosas con las que disfrutas.
Mascó lo describe como una especie de "segunda juventud", una idea con la que muchas parejas se sienten identificadas cuando los hijos empiezan a volar solos.

Tener más tiempo, retomar planes pendientes o simplemente disfrutar de la tranquilidad del hogar son algunos de los cambios que llegan con esta etapa.
Entre la emoción y la oportunidad
La modelo reconoce que no todo es sencillo. Como cualquier cambio importante, la marcha de los hijos implica un proceso de adaptación emocional.
Sin embargo, también insiste en su lado positivo porque llega de nuevo la posibilidad de reenfocar la rutina, explorar nuevas inquietudes y disfrutar de una etapa más pausada. Ese equilibrio entre echar de menos y aprender a disfrutar de lo nuevo es, precisamente, lo que define el llamado "nido vacío".

Una vida activa fuera de casa
Durante el evento, Mascó también ha dejado un apunte más distendido sobre su relación con el deporte. Entre risas, ha recordado que la última vez que jugó al tenis terminó con una lesión en el tendón de Aquiles, lo que ha marcado un antes y un después en su práctica deportiva.
Un comentario anecdótico que, sin embargo, refleja algo más: la naturalidad con la que afronta cada etapa de su vida, con sus luces y sus límites.
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En un momento en el que muchas familias atraviesan este mismo proceso, las palabras de Judit Mascó ponen voz a una realidad compartida: dejar ir también puede ser una forma de empezar cosas nuevas.
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