CUERPOS REALES
Alba Díaz, sobre su relación con el peso tras engordar 6 kilos: "Me estoy atreviendo a mostrarme tal cual soy"
Alba Díaz Berrocal se sincera sobre su cuerpo tras un cambio físico y lanza una poderosa reflexión sobre la presión estética y la salud mental.

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Hablar del cuerpo en primera persona, sin filtros ni excusas, sigue siendo un acto incómodo en una sociedad que mide constantemente. Por eso, las palabras de Alba Díaz en sus redes sociales no son solo una confesión más: son una forma de cuestionar el relato dominante sobre el físico femenino.
"Hola, soy Alba y he engordado 6 kilos. Llevo sin entrenar desde antes de verano y está bien", comienza diciendo con una naturalidad asombrosa. En su vídeo, la hija de Vicky Martín Berrocal comparte algo aparentemente sencillo: ha ganado peso y le cuesta volver a la rutina, pero admite sentirse emocionada por dar este paso de honestidad: "Me emociono porque soy supervaliente".
El cuerpo no es constante
Uno de los puntos más interesantes de su reflexión es cuando habla de la variación de peso como algo intrínseco a la vida. Alba tiene claro que la perfección estética es una exigencia irreal. "Esta es la historia de mi vida. Siempre he variado de peso, soy un ser humano, no soy un robot, no me han hecho a medida para quedarme así toda la vida", explica a sus seguidoras.
Frente a la cultura de la inmutabilidad que impera en Instagram, ella apuesta por el autoconocimiento: "Esta es quien soy y me quiero muchísimo. Me querré siempre, esté como esté". Para la influencer, el valor de una persona no puede residir en una báscula: "No eres mejor persona, eres más mujer o eres menos hombre por estar más fuerte, por pesar menos o por pesar más. El físico no determina quién eres".
Un altavoz contra el juicio: "Lo hago por ti"
Alba es consciente de que su cuerpo es, a menudo, territorio de opinión pública, pero decide utilizar esa exposición para ayudar a otros. "Hoy en día, teniendo en cuenta que la mayoría de las personas te juzgan por cómo te ves, me estoy atreviendo a mostrarme tal cual soy", confiesa.
Asegura que este ejercicio de transparencia no es solo un proceso individual: "Esto no solo lo hago por mí, sino también por ti. Pienso en cuantísima gente pasa por esto diariamente". Mostrar un cuerpo en proceso, con sus "días buenos y días malos", es su forma de resistir a una presión que, según ella, nos condiciona y nos anula.
Transformar el "mal día" en salud
Quizá la parte más potente de su mensaje es la decisión de transformar la vulnerabilidad en acción, pero no desde el castigo, sino desde el agradecimiento. "Hoy, que podría ser un día malo, lo voy a transformar y va a ser un día buenísimo. El día en el cual estoy abrazando mi cuerpo y agradeciendo estar viva".
Su regreso al gimnasio o sus caminatas no nacen del rechazo a su nueva imagen, sino de una promesa personal de autocuidado: "Espero que os ayude a dar un gran paso a vosotras. Acompañadme en este proceso en el que vuelvo a mirar por mí, a dedicarme tiempo, a priorizarme y a mirar por mi salud".
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