Más de 20 ciclistas se intoxicaron poco antes de Nochevieja tras comer un roscón que les ofreció el Ayuntamiento de Toral de los Vados, en León.

Dos de ellos sufrieron convulsiones y una bajada de tensión alarmante. "Noté taquicardia y sequedad de boca", explica uno de los afectados. Otros cuatro tuvieron que ser atendidos en el hospital.

El teniente de alcalde, también ciclista, resta importancia al envenenamiento.