Galicia
Una residencia de ancianos gallega integra a un golden retriever entre sus usuarios para estimularnos mental y emocionalmente
Odie es el habitante número 112 del centro Hermanos Prieto de O Carballiño (Ourense). Allí lo tratan como "al niño mimado de la familia".

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Brindar apoyo emocional y terapéutico a sus usuarios. Ese es el objetivo con el que una residencia de ancianos de O Carballiño decidió integrar entre sus usuarios a un hermoso golden retriever, hace ya casi 5 años. Llegó siendo tan solo un cachorro, y lo consideran parte de la familia.
Aunque Odie es "el niño mimado de todos" tiene un cuidador principal: Andrés. Él es quien lo lleva a pasear y se encarga de darle de comer. Nos cuenta: "Odie es muy bueno. Él me cuida a mi y yo lo cuido a él". Está encantado con su compañía: "Yo siempre he tenido perro, me gustan mucho, y además este es muy bueno, se porta de maravilla. Él sabe mis horarios, y cuando llega la hora de salir a pasear él se presenta y viene a buscarme, como si fuese un perro guardián".
Este golden retriever le aporta compañía, cariño, y ayuda: "Yo tengo problemas respiratorios, y cuando vamos a pasear si me agobio, si noto que me falta el aire paro. Y él viene a controlar, en plan '¿qué está pasando aquí?'".
Nélida, una usuaria que lleva dos meses viviendo en esta residencia, nos cuenta orgullosa como gracias a Odie ha perdido su miedo a estos animales: "Yo tenía mucho miedo a los perros, pero la verdad es que Odie me aceptó inmediatamente, y yo a el también. Estoy muy contenta de tenerlo aquí, es muy buen perro, y me da mucho cariño. Además es muy obediente".
Lo mismo nos cuenta Milagros, a la que hemos pillado en plena partida de bingo: "Es muy bueno, muy tranquilo, y también muy mimoso, hay que estar siempre con él. Es un miembro más de la familia: el niño mimado de la casa".
¿Cómo llegó Odie a las vidas de estos adorables residentes?
La educadora social de esta residencia de mayores, Belén Rodríguez, nos explica que "estaban interesados en traer al centro la terapia asistida con animales, y aunque Odie no es propiamente un perro de terapia, si que se trajo como un perro de compañía. Se cogió ya de cachorrito, vino como un regalo de Navidad...y ya lleva aquí casi 5 años". "Yo vine más tarde", asegura, "así que no conozco la casa sin Odie".
Nos explica que este bonito peludo "no solo les hace compañía a los usuarios", si no que su función va mucho más allá: "Odie es como un estímulo, les crea una sensación de bienestar y alegría. Especialmente las personas con deterioro cognitivo tienen una respuesta muy especial con él, notas como hasta les cambia el humor cuando él está presente".
Preguntada por si recomendaría "un Odie" en cada residencia de ancianos puntualiza que, "aunque da mucho trabajo… si es tan bueno como Odie si".
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