Incendio Málaga

¿Qué es un incendio de sexta generación tan peligroso como el de Sierra Bermeja?

Víctor Resco, profesor de ingeniería forestal en la Universidad de Lleida, indica que la virulencia del incendio de Sierra Bermeja (Málaga), un incendio de sexta generación, "es un previo de lo que puede suceder si no hacemos nada".

  • Entrevista en Antena 3 Noticias Fin de Semana

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Víctor Resco, profesor de ingeniería forestal en la Universidad de Lleida, explica que el incendio de Sierra Bermeja, en Málaga, es un incendio del que no se tienen registros. Desde este miércoles, el incendio campa a sus anchas y ya han ardido más de 6.000 hectáreas. Lamentablemente, el incendiono ha experimentado mejoría este domingo y ha obligado a desalojar más de 2.500 personas de seis localidades.

¿Qué supone un incendio de estas magnitudes en Sierra Bermeja?

La tendencia general que estamos entrando en una era de incendios que no podemos apagar, unos incendios que están totalmente desbordados más allá de la capacidad de extinción. Sierra Bermeja tenía un régimen natural de incendios, por ejemplo en los bosques de pino marítimo o el abeto andaluz. En el régimen de incendios natural que tenían cada 15 años ocurría un incendio de superficie, de baja intensidad.

Lo que hacía es que eliminaba el matorral y en cierta forma era casi como un riego para los árboles, era positivo. Les permitía crecer mejor y los árboles regeneraban muy bien. El problema es que estos incendios con llamas tan altas queman las copas, crean una mortalidad muy elevada de los árboles que conllevan problemas ecológicos y de salud para las personas que tienen que estar confinadas, sobre todo ahora en la situación de la COVID-19. Se han visto casos que aumentan hasta un 10% lo ingresos hospitalarios por estas llamas.

¿En qué consiste un incendio de sexta generación?

El concepto de las generaciones se utilizó para describir cómo ha ido evolucionando el comportamiento de los incendios desde que empezaron a ser un problema en los años 50 o 60 hasta la actualidad.

Más o menos hemos visto que cada 10 años ha habido un cambio del comportamiento y estos incendios de sexta generación son aquellos que son capaces de modificar la meteorología a su alrededor. Por ejemplo, en este caso estamos viendo que cada día se forma un pirocúmulo o incluso dos. La columna del incendio desprende tanta energía que es capaz de producir una propia nube o una tormenta.

Está generando unas corrientes y oxigenando muchísimo el incendio. Esto es lo que le está dotando de esta grandísima virulencia que hace que el agua se evapore antes de caigan las lluvias. La única esperanza que queda muchas veces es que llueva. Pero no es un evento aislado, es una tendencia muy clara, cada vez son más comunes. Los primeros que vimos estos incendios tan virulentos fue en el 2017, en Portugal, donde 67 personas murieron en el incendio de junio.

¿Cree que puede acabarse el incendio si llega la lluvia?

El problema va a ir a más porque tenemos zonas boscosas con una elevada continuidad de combustible donde la masa vegetal está completamente conectada como pueden ser los Pirineos. Actualmente no hay incendios porque hay humedad, pero a medida que avance el cambio climático si no gestionamos las masas de una forma proactiva pasarán a ser inflamables. "Estamos viendo un previo de lo que puede suceder si no hacemos nada".

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