Espacio

Parker: la primera sonda espacial que consigue 'tocar' la superficie solar

Enviada en el año 2018 por la NASA, la sonda espacial ha conseguido tomar muestras de la atmósfera superior del Sol, conocida como la corona.

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En 2018, la sonda solar Parker se lanzó desde Florida para explorar los misterios de la estrella más antigua de nuestro sistema solar, el Sol. Actualmente, Parker se ha convertido en la nave espacial que más cerca ha viajado del Sol y en la única que ha conseguido 'tocarlo'.

A diferencia de la Tierra, el Sol no tiene una superficie sólida. Lo que ha conseguido la nave espacial Parker es alcanzar la atmósfera superior del Sol, conocida como la corona.

¿Qué significa tocar el Sol?

"Es increíble, Parker está tocando el Sol", dice Nour Raouati, uno de los científicos del proyecto.

El 28 de abril de 2021, durante su octavo sobrevuelo la sonda encontró condiciones específicas magnéticas y de partículas a 18.8 radios solares, unos 13 millones de kilómetros sobre la superficie, lo que permitió a los científicos conocer que habían cruzado la superficie crítica de Alfvén, que marca el final de la atmósfera y el inicio del viento solar, para entrar por primera vez en su atmósfera.

No entró una sola vez, lo hizo varias. Esto permitió determinar que la atmósfera superior del Sol no es lisa, sino que esta compuesta por picos y valles. Un descubrimiento que permitirá a los científicos saber cómo los eventos en el Sol afectan la atmósfera solar.

Otro descubrimiento de Parker fue la presencia de una estructura masiva que se eleva por encima de la superficie del sol en la corona. La estructura, conocida como pseudostreamer, se puede ver desde la Tierra en los eclipses solares y es similar a un "ojo de tormenta" donde las partículas se mueven más lento y las curvas disminuyen.

Otros desafíos

Parker tiene programado realizar 21 aproximaciones cercanas al Sol durante los próximos siete años, esperando que se acerque hasta unos 6.2 millones de kilómetros de la superficie del Sol en 2024, ubicándose más cerca que Mercurio.

Estas aproximaciones permitirán obtener nueva información para comprender y pronosticar eventos climáticos espaciales extremos que puedan interrumpir las telecomunicaciones y hasta dañar los satélites alrededor de la Tierra.

La temperatura superficial del Sol es de unos 5.600ºC, una temperatura capaz de derretir cualquier material. El escudo térmico de la sonda, siempre dirigido hacia el Sol, y el recubrimiento de todos los equipos de a bordo con materiales especiales es lo que evita que la nave se desintegre. Algunos materiales pueden soportar hasta 2300ºC.

En los momentos de máxima aproximación alcanza los 1.300 ºC, más que la lava del volcán de la Palma.

Simulaciones

Para simular la luz y calor del Sol se utilizaron proyectores de cine IMAX, modificados para dar aún más intensidad y al mismo tiempo, un acelerador de partículas reproducía el impacto del viento solar.

El sensor principal se ensayó una vez más en el horno solar de Odiello, en la ladera norte de la Cerdaña, concentrando en él la luz reflejada por diez mil espejos ajustable.

"Es un avance que nos permitirá contestar a la pregunta que todos nos hacemos: ¿Estamos solos en este universo?", sentencia Raouati.

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