La pareja decidió subirse a su pato hinchable y mecidos por las olas se quedaron dormidos. Despertaron tiempo después, hacia las 18.30 h de la tarde en mitad de la ría. El problema es que no tenían remos así que vivieron momentos de cierto nerviosismo hasta que lograron con hacerse con un palo. De esta forma, cogieron impulso y lograron alcanzar la orilla hacia la playa de Lourizán, al sur de la ría, donde dos patrullas, una de la Policía Nacional y otra de la Local, que habían sido avisadas del pato a la deriva, ayudaron a desembarcar a la pareja.

La marea les llevó desde la playa de Lourido hasta la de Praceres, a dos kilómetros de distancia. Sus amigos pagaron el pato de tener que ir a por ellos hasta el otro lado de la ría pero todo quedó en una aventura.

No es el primer incidente con estos gigantescos flotadores que inundan nuestras costas.