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Grupos de indigentes sacuden la convivencia en Port Saplaya: "Es un espectáculo indigno y degradante"

El contraste más duro del verano es el de los turistas e indigentes compartiendo escenario en la costa entre barcos y terrazas.

Grupos de indigentes sacuden la convivencia en Port Saplaya

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Las altas temperaturas del verano han propiciado que personas sin hogar se asienten en zonas costeras, alterando la convivencia con los vecinos. Es lo que ha ocurrido en Port Saplaya, un rincón encantador conocido como la pequeña Venecia de Valencia, que ha pasado de ser un paraíso turístico a un foco de conflictos.

El complejo problema social de los indigentes se ha extendido en numerosos núcleos urbanos, llamando especialmente la atención en aquellos lugares turísticos más selectos. En Alboraya, el lujo y la miseria conviven pared con pared desde que estos nuevos vecinos no empadronados han ocupado espacios públicos: bancos convertidos en camas improvisadas, basura desparramada por las calles, personas viviendo de forma permanente bajo los árboles o entre el mobiliario urbano. “Un espectáculo indigno y degradante que convierte a nuestro barrio en un lugar sucio, inseguro y completamente desatendido”, han denunciado los vecinos en un comunicado.

Incluso se ha levantado una chabola en primera línea de playa, junto al centro comercial. Su presencia se hace visible también en la arena, donde al menos a uno de ellos se le ha visto intimidando a bañistas. “Ayer tuvo que intervenir la Policía, estuvo con él una hora porque estaba muy nervioso y molestaba a la gente”, ha explicado Adriana, vecina del barrio.

La escena se repite en los establecimientos: los indigentes pasean como turistas sin equipaje entre veleros y lanchas atracadas en el puerto. “Vienen, huelen mal e intentan comprar bebida con el dinero que les dan los visitantes, pero les dejamos”, lamenta Ashley, gerente de un restaurante afectado, en declaraciones a Antena 3 Noticias. Recuerda cómo hace pocos días uno de ellos protagonizó un alboroto con gritos y una actitud que califica de “violenta”. No es el único establecimiento que protesta. Los hosteleros también señalan a otro individuo que, aunque más pacífico, defeca en la vía pública, incluso junto a las mesas de los bares. “Está todo lleno de mierda y de meaos”, denuncia una mujer mientras señala el suelo en un vídeo facilitado a este medio.

Los vecinos de Port Saplaya han dado un golpe sobre la mesa denunciando públicamente “el abandono absoluto que hemos sufrido durante todo este verano ante la presencia constante de indigentes en nuestras calles, plazas y zonas verdes, sin que las autoridades competentes —Ayuntamiento, Policía Local ni ningún otro organismo— hayan tomado medida alguna para poner fin a esta situación”. Lo más grave, aseguran, es “la pasividad de las instituciones”. “Se ha normalizado con una dejadez intolerable”, añaden, al tiempo que exigen soluciones urgentes que incluyan mayor presencia policial, un plan social “para evitar que la calle sea un asentamiento” y un refuerzo de la limpieza que les permita recuperar “la dignidad”.

Esa es la otra cara de la postal de Port Saplaya: la imagen oculta de un verano en el que, mientras los turistas disfrutan de sus vacaciones, también los indigentes parecen haber encontrado en la playa su particular destino estival, dejando al vecindario y a los comerciantes en una tensión continua.

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