Valencia

Condenan a un laboratorio en Valencia a pagar 700.000 euros por no detectar una enfermedad grave en un bebé

La hija de los demandantes sufre Síndrome de Maullido de Gato, una enfermedad sin tratamiento médico y causante de una discapacidad intelectual severa.

Condenan a un laboratorio en Valencia a pagar 700.000 euros por no detectar una enfermedad grave en un bebé

Condenan a un laboratorio en Valencia a pagar 700.000 euros por no detectar una enfermedad grave en un bebéEfe

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El Juzgado de Primera Instancia número 6 de Valencia ha condenado a un laboratorio con una indemnización de 700.000 euros para los padres de un bebé con una enfermedad grave genética. El laboratorio no detectó la grave enfermedad en el bebé cuando se le practicó un estudio prenatal no invasivo a la madre.

La Justicia estima parcialmente la demanda de los padres del bebé contra el Laboratorio Echenarve S.A. en la resolución del caso. Los padres reclamaban una indemnización de 1.544.621,47 euros al laboratorio por los daños causados. La sentencia todavía se puede recurrir.

Error al detectar el Síndrome de Maullido de Gato

La madre se quedó embarazada el 13 de octubre de 2014 de una niña, ya tenía otro hijo. Al tener un pariente con síndrome de Down, y ante el riesgo de tener un hijo con una enfermedad genética, los padres decidieron someterse a un estudio genético prenatal.

Los progenitores contrataron Test Prenatal No Invasivo por 885 euros que les ofreció el laboratorio que les permitiría descartar las principales alteraciones cromosómicas del feto y evitar los riesgos de una amniocentesis. Los datos obtenidos por el laboratorio, la gestante presentaba un riesgo bajo en cuanto a las microdeleciones y en relación al síndrome cri-du-chat.

La hija de los demandantes nació en abril de 2015 con el Síndrome de Maullido de Gato. Es un síndrome que se caracteriza por un retraso mental, anomalías craneo-faciales y deleción del brazo corto del cromosoma del par 5. La enfermedad no tiene un tratamiento médico. Esta enfermedad se caracteriza por un llanto muy parecido al maullido de un gato, causante de una discapacidad intelectual severa.

Se confirmó tras un estudio genético que la pequeña tenía esta enfermedad y que presentaba un importante número de genes afectados. Se entiende que hay síndrome al tener afectados 22 genes, el bebé tenía 83. Los padres pidieron explicaciones al laboratorio y no obtuvieron respuesta ninguna, por lo que comenzaron un proceso de diligencias preliminares para poder disponer de una copia total de la historia clínica de la madre que disponía el laboratorio.

El laboratorio informó a los padres que el estudio prenatal no lo hicieron ellos, remitían la muestra a California y que firmaban y entregaban posteriormente a los padres. La Justicia ha fallado en favor de los padres y condena al laboratorio a pagar 700.000 euros más los intereses legales.

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