EN SIRIA

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La devastada ciudad de Raqqa, a vista de dron

Raqqa, la ciudad siria arrebatada esta semana al grupo terrorista Daesh, está devastada. Las calles vacías, sin un solo signo de vida, llena de minas, sin agua ni electricidad. Durante los últimos tres años ha sido casi imposible acceder a la ciudad. Bajo el régimen de los yihadistas, los teléfonos y las cámaras estaban prohibidas y grabar imágenes se podía castigar, incluso, con la muerte.

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