ELECCIONES EE.UU.

Qué son las 'midterms', qué se vota y qué se juega Donald Trump

Estados Unidos celebra hoy las elecciones de mitad de mandato, conocidas como "midterms". Los estadounidenses están llamados a las urnas para renovar la Cámara de Representantes y parte del Senado, en unos comicios que determinarán el equilibrio de poder en Washington durante los dos últimos años de la presidencia de Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia un discurso de cara a las elecciones de mitad de mandato en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, reabierto tras varios meses de reparaciones, en el National Mall de Washington D. C. (Estados Unidos), el 2 de noviembre de 2026.

Qué son las ‘midterms’, qué se vota y qué se juega Donald Trump Reuters

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Hoy arranca la jornada electoral de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Estos comicios se presentan como una especie de referéndum sobre la gestión de Donald Trump, en un contexto marcado por el creciente descontento ciudadano ante la inflación, el encarecimiento de la gasolina y la impopular guerra de Irán.

Más de 57 millones de estadounidenses ya han votado por adelantado. La participación presencial y el ritmo del recuento marcarán una jornada en la que las contiendas más ajustadas por el control del Congreso podrían tardar días en resolverse, en la elección legislativa que el propio Trump ha catalogado como "la más importante de la historia".

¿Qué se vota exactamente, qué necesita cada partido para controlar el Congreso y qué consecuencias pueden tener los resultados?

¿Qué son las 'midterms'?

Las elecciones de medio mandato se celebran cada cuatro años, justo en el ecuador del mandato presidencial, y no incluyen la elección del presidente. Sin embargo, los datos de participación y financiación de esta convocatoria reflejan la importancia que ha adquirido la cita electoral.

Según el Laboratorio Electoral de la Universidad de Florida, más de 57 millones de estadounidenses habían depositado ya su voto hasta el lunes, una cifra que supera ampliamente los 46 millones que participaron de forma anticipada en las elecciones de medio mandato de 2022.

Además, estos comicios van camino de convertirse en los más caros de la historia de Estados Unidos. La organización independiente OpenSecrets, especializada en el seguimiento de la financiación política, calcula que los candidatos y los grupos externos gastarán en conjunto unos 11.900 millones de dólares.

Entre los grandes contribuyentes destaca el empresario Elon Musk, que, según los registros de financiación de campañas, había destinado alrededor de 366 millones de dólares a apoyar a candidatos republicanos hasta tres semanas antes de la votación.

Pese a estas cifras, las elecciones de medio mandato suelen registrar una participación inferior a la de las presidenciales. Como referencia, más de 155 millones de estadounidenses votaron en las elecciones presidenciales de 2024.

¿Qué se vota?

Las cifras protagonistas: 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado (33 ordinarios y dos elecciones especiales). Además de elegir a sus representantes en el Congreso, los ciudadanos de buena parte del país también acudirán a las urnas para renovar distintos cargos políticos a nivel estatal. Entre las contiendas más seguidas estarán las elecciones a gobernador en California, Florida, Georgia y Michigan.

Estas elecciones de medio mandato son decisivas para la composición del Congreso de Estados Unidos, donde los demócratas aspiran a recuperar el control de ambas cámaras, actualmente en manos de los republicanos.

En la Cámara de Representantes, los republicanos cuentan con una ajustada mayoría de 218 escaños frente a los 214 demócratas. A estos se suman dos vacantes y un representante independiente que suele votar junto a los republicanos. Para hacerse con el control de la Cámara, los demócratas necesitan obtener un saldo neto de cuatro escaños.

La disputa también está abierta en el Senado, donde los republicanos mantienen una mayoría de 53 senadores frente a los 47 demócratas. En este caso, la oposición necesita lograr un avance neto de cuatro escaños para hacerse con el control de la Cámara Alta. Un total de doce contiendas electorales podrían resultar determinantes, incluidas algunas en estados tradicionalmente conservadores, como Kansas y Texas.

¿Qué pasa si Trump pierde el Congreso?

Las elecciones de medio mandato suelen suponer un desafío para el partido que ocupa la Casa Blanca y controla el Congreso. En 2026, ese escenario sitúa al presidente Donald Trump y a los republicanos, que cuentan con mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes, ante una prueba política decisiva.

Pese al desafío, Trump ha pedido en numerosas ocasiones en sus mítines el apoyo directo de los votantes. "En estas elecciones, os pido que hagáis como si yo también me presentara. Por favor, imaginad que mi nombre está en las papeletas", afirmó el mes pasado.

Estos comicios ofrecen a los ciudadanos la oportunidad de evaluar la gestión del presidente y expresar su grado de satisfacción con sus políticas. Un resultado desfavorable para los republicanos podría obligar a Trump a introducir cambios en el rumbo de su Administración.

Un congreso dividido también podría otorgar a los demócratas una mayor capacidad de investigación y supervisión del Ejecutivo de Trump, así como bloqueos legislativos y dificultades para aprobar presupuestos o impulsar nuevas medidas.

Además, los resultados de las elecciones de medio mandato sirven como referencia para quienes aspiran a competir por la presidencia en los siguientes comicios. En este caso, las distintas fuerzas políticas podrán extraer conclusiones sobre qué mensajes y propuestas conectan mejor con el electorado de cara a la carrera presidencial de 2028.

¿Qué dicen las encuestas?

Las últimas encuestas publicadas antes de la votación apuntan a una clara victoria demócrata en la Cámara de Representantes y a una posible recuperación del Senado, lo que permitiría al partido arrebatar el control de ambas cámaras a los republicanos. En esta línea, el modelo de pronóstico Decision Desk HQ concede a los demócratas un 84 % de probabilidades de recuperar la Cámara y un 64 % de hacerse también con el Senado.

La mayoría republicana en la Cámara de Representantes pende de un hilo: el partido cuenta con 218 escaños, justo el mínimo necesario para mantener el control, además de un independiente que suele votar con ellos. En las "midterms" se renuevan todos los 435 puestos que conforman esta cámara, aunque solo 18 distritos se consideran realmente disputados, según el Cook Political Report. De ellos, 14 están actualmente en manos republicanas y cuatro demócratas. No obstante, los demócratas podrían recuperar el control de la Cámara incluso sin ganar ninguno de esos distritos disputados, siempre que se impongan en los 36 escaños que el informe considera favorables o inclinados hacia su partido.

La mayoría republicana en el Senado es algo más holgada que en la Cámara de Representantes. El partido cuenta con 53 de los 100 escaños, frente a los 45 demócratas y los dos senadores independientes que suelen votar junto a ellos. Los mandatos en la Cámara Alta duran seis años, por lo que aproximadamente un tercio de sus miembros se somete a las urnas cada dos años.

En cuanto a un posible vuelco demócrata en esta cámara, se anticipan ventajas en cinco estados actualmente en manos republicanas: Texas, Maine, Ohio, Kansas, Alaska, según el último sondeo de The New York Times y Siena. Iowa permanece sin un favorito claro. Una victoria demócrata en Texas sería la primera en unas elecciones al Senado por ese estado desde 1988 y en Kansas desde 1932.

En el último mes, el presidente ha emprendido una intensa gira con mítines casi diarios en estados tradicionalmente republicanos donde las encuestas favorecen a los demócratas, con el objetivo de movilizar a su base electoral. Entre los principales desafíos de los demócratas, está mantener el escaño de Michigan, donde la contienda entre el demócrata Abdul El-Sayed y el republicano Mike Rogers, aliado de Trump y exagente del FBI, presenta una competencia más ajustada, según algunos sondeos.

Además, los demócratas necesitan arrebatar escaños a los republicanos en estados donde Trump se impuso por amplios márgenes en 2024, como Alaska, Iowa y Ohio. Un objetivo que complica sus opciones de recuperar el control del Senado.

¿Cuáles son los temas clave?

La economía es una de las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses, especialmente por el encarecimiento de los combustibles, los alimentos, la vivienda y la atención sanitaria.

La inflación continúa por encima del objetivo marcado por la Reserva Federal (Fed), en parte debido a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el pasado mes de febrero.

Los demócratas también responsabilizan a la política arancelaria de Trump del aumento de los precios que soportan los consumidores estadounidenses.

La inmigración es otro de los asuntos centrales de la campaña. Los republicanos defienden que Trump ha cumplido uno de sus principales compromisos electorales de 2024 al endurecer el control fronterizo y poner en marcha una amplia campaña contra la inmigración irregular, marcada también por numerosas polémicas.

¿Cuándo se sabrán los resultados?

Sobre todo este escenario planean también las dudas acerca de si Trump intentará interferir en el desarrollo de las elecciones, cuya organización y supervisión corresponde a cada uno de los 50 estados del país. Desde 2020, el presidente ha insistido en numerosas ocasiones, sin aportar pruebas, en que existe un fraude electoral generalizado en Estados Unidos.

Ante la posibilidad de que su Administración intente intervenir en el proceso, las autoridades electorales estatales y los demócratas en el Congreso se han estado preparando para hacer frente a posibles impugnaciones y acciones legales.

Asimismo, miles de observadores supervisarán hoy los procesos electorales, que se perfilan como los más vigilados de la historia del país, ya que, además del operativo del Gobierno de Donald Trump, tienen previsto movilizarse grupos afines al Partido Republicano, al Partido Demócrata y organizaciones independientes.

El tiempo que se tarde en conocer los resultados definitivos dependerá del sistema de recuento de cada estado y de lo ajustada que sea la contienda. El proceso podría prolongarse desde varias horas hasta días o incluso más de un mes si en Georgia, uno de los estados clave, ningún candidato al Senado alcanza la mayoría necesaria y es preciso celebrar una segunda vuelta.

Pese a ello, se espera que mañana miércoles ya haya una idea clara de qué partido controlará cada una de las dos cámaras del Congreso. Un resultado que permitirá anticipar el margen de maniobra del presidente Donald Trump para impulsar su agenda durante los dos últimos años de mandato.

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