Alfie Lamb, un niño de tres años, murió días después de que el novio de su madre le aplastara la cabeza deliberadamente con un asiento del coche.

El niño viajaba junto a su madre, el novio de esta y otra persona en un coche al sur de Londres. Durante el trayecto, Alfie estuvo muy inquieto sin parar de gritar y de moverse, lo que puso muy nervioso a Stephen Waterson, el novio de su madre.

Fue entonces cuando Waterson decidió "darle una lección" al pequeño para que se comportara mejor. De esta manera, Waterson movió el asiento delantero hacia atrás aplastando al niño, que estaba sentando en el reposapiés delante de su madre.

A pesar de que el niño no paraba de llorar y suplicar ayuda a su madre, Waterson movió más el asiento, según se ha podido saber en el juicio. El acusado presionó al niño con el asiento hasta que este quedó completamente en silencio, momento en el que los adultos pensaron que se había quedado dormido.

Cuando llegaron a su destino y sacaron al niño del coche se dieron cuenta de la gravedad de la situación y le llevaron al hospital, donde unos días después murió. Los expertos determinaron que el niño murió por asfixia por aplastamiento.

Tanto la madre del niño como su pareja se han declarado inocentes por los hechos, que sucedieron en febrero de 2018 y el juicio continúa a la espera de conocerse el veredicto.