Ataque de Hamas el 7 de octubre

Los hermanos Horn, supervivientes del 7 de octubre: "El maltrato mental era constante. No culpo a nadie más que a Hamas"

Los hermanos Horn sobrevivieron al ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. En Espejo Público cuentan cómo fue el infierno.

Los hermanos Horn en Espejo Público

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¿Cómo se afronta el mañana después de sobrevivir dos años en el infierno? Tiempo, tiempo y más tiempo parece el único bálsamo válido para aliviar las heridas que causa una privación de libertad como la que soportaron los protagonistas de esta historia.

Los hermanos Horn son argentinos, pero el pasado 7 de octubre de 2023 vivieron en primera persona el brutal ataque de Hamas a Israel. Iair y Eitan Horn vivían en Nir Oz, un kibutz del sur de Israel, blanco de buena parte de la agresión. "Uno de cada cuatro habitantes de Nir Oz fueron secuestrados o asesinados". Amos, el tercer hermano de esta familia vivió el secuestro de los otros dos desde fuera.

Este jueves Eitan y Amos han relatado en primera persona en Espejo Público como fueron esos largos años de secuestro. Iair pasó 498 días sumido en la oscuridad de los túneles de Hamás, pero su condición de diabético le permitió salir liberado. Su hermano pequeño, Eitan, no corrió la misma suerte y en total estuvo secuestrado 737 días. ¿Cómo se sobrevive?

"En condiciones infrahumanas, violencia física, mental y sexual. Tortura mental sin ver la luz del día, sin ver la luz de la luna, sin escuchar el canto de los pájaros, sin ver a mi familia, sin saber lo qué está pasando en el mundo. Me quitaron la libertad y las condiciones mínimas de cualquier ser humano", recuerda Eitan.

"Nunca voy a ser la persona que fui anteriormente a estos dos años"

Pese a la fortaleza que aparenta, este joven acaba de volver a nacer. Solo lleva 3 meses libre y aún es pronto para imaginarse cómo va a ser su nueva vida, "el tiempo lo dirá". Intenta mostrarse entero, pero es consciente de que nunca podrá ser la misma persona que fue antes del 7 de octubre. "Muchas secuelas y me van a quedar de por vida. Nunca voy a ser la persona que fui anteriormente a estos dos años. Trato de verme fuerte en público porque es mi obligación contarle al mundo lo que he vivido y lo que pasó el 7 de octubre, no en Israel y no con los judíos, para todo el mundo y para cualquier religión".

Le cuesta trabajo identificar las secuelas porque sospecha que muchas aún están por presentarse, pero tiene claro que ahora "valora la vida de otra manera". "Es una pregunta difícil porque también lo estoy descubriendo. He vuelto a nacer y estoy aprendiendo ahora cuáles son esas secuelas pero, "no dormir a la noche, no desperdiciar una gota de agua porque estuve dos años tomando 250 ml de agua cada 24 horas, no desperdiciar una miga de comida".

Sí quiere dejar claro el "maltrato mental constante" al que fueron sometidos este tiempo. "En dos años fue todo muy cambiante, pero el maltrato y la violencia mental que vivimos. Aunque había momentos que podíamos hablar de otras cosas era porque nos querían mantener vivos, porque nosotros valíamos más vivos que muertos para el intercambio. Pero difamaban noticias, nos decían que nadie estaba luchando por nosotros, que el mundo estaba a favor de que nos quedásemos secuestrados. El maltrato mental era constante. Por un lado nos querían quebrar y cuando nos veían al borde, que tal vez queríamos poner fin a nuestras vidas, volvían un poco para atrás porque también nos tenían que cuidar".

Y qué ocurre cuando por fin son liberados. "Al principio, cuando me liberan, obviamente fue alegría y felicidad, pero rápidamente entiendo lo que ha causado el 7 de octubre y esta guerra, por parte de un grupo terrorista, y rápidamente me siento triste por todas las masacres que se cometieron el 7 de octubre y durante dos años", indica Eitan antes de que le pregunten: ¿Incluyes en esas masacres lo ocurrido con la población civil de Gaza? Y contesta: "Me cuesta un poco hablar de la población palestina porque es la misma que entró a Nir Oz y un niño de 10 años intentó acuchillarme y es la misma población que prendió fuego a las casas y a ciudadanos israelíes".

Reconoce que "la realidad es que hasta el día de hoy no tengo bien claro todo lo que ha ocurrido", pero el culpable lo tiene claro. "Yo no culpo a nadie mas que a Hamas".

Amos vivió este infierno desde la distancia y la impotencia porque en el momento del ataque él estaba en otra ciudad al norte. Pero durante este tiempo no paró de clamar ayuda.

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