Las autoridades rumanas han encontrado los restos mortales de otra supuesta víctima del presunto asesino y violador detenido la semana pasada tras matar a una chica de 15 años que había logrado comunicarse varias veces con la policía pero no fue rescatada a tiempo. Los restos de esta segunda víctima, de 18 años, fueron hallados por investigadores de la Fiscalía que seguían las indicaciones del propio detenido, un mecánico de 66 años.

Éste había confesado ser el responsable de la muerte de la menor el pasado 25 de julio pero también de otra joven desaparecida ya en abril en la misma zona. El caso de la semana pasada ha causado una crisis en el Gobierno socialdemócrata rumano, del que han dimitido dos ministros al igual que varios otros altos funcionarios, presionados por la falta de eficacia de la policía a la hora de buscar a la joven.

Según el acusado, detenido el 26 de julio y a quien se le imputan delitos de tráfico de menores, violación y asesinato, los restos hallados hoy pertenecen a la joven de 18 años.

"Los fragmentos óseos han sido hallados dentro de un saco", anunció una portavoz de la Dirección para la Investigación del Crimen Organizado y el Terrorismo (DIICOT). Los huesos estaban calcinados y mezclados con ceniza, y su identidad se establecerá una vez se hayan hecho las pruebas de ADN, las mismas que permitieron identificar los restos de la menor de 15 años este fin de semana.

Los huesos quemados de la chica fueron encontrados el 26 de julio en la casa del presunto asesino después de que la menor llamara varias veces al teléfono de emergencias para pedir auxilio y denunciar que había sido secuestrada mientras hacía autoestop y estaba siendo retenida en una vivienda de Caracal. La policía tardó 19 horas en entrar en la casa desde la que se hicieron las llamadas, lo que provocó una ola de indignación por la supuesta negligencia de las autoridades a la hora de reaccionar a las llamadas de auxilio. Dos ministros se han visto obligados a dejar su cargo por lo ocurrido, y el Gobierno se ha comprometido a tomar medidas para corregir las deficiencias del sistema de emergencias.