VIDA ACADÉMICA
China prohíbe los deberes excesivos y traslada la presión académica al aula
Pekín veta los exámenes frecuentes, protege los recreos y busca reducir el estrés estudiantil con un modelo inspirado en Europa.

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China ha dado un nuevo paso en su ofensiva contra la presión académica extrema que soportan millones de estudiantes. Tras prohibir los exámenes escritos a niños de entre 6 y 7 años, el Gobierno ha endurecido ahora las restricciones a los deberes escolares, con el objetivo de trasladar el peso del rendimiento al aula.
La medida forma parte de la política de "doble reducción", con la que Pekín pretende limitar la carga de trabajo fuera de clase y reforzar al mismo tiempo la calidad y la exigencia durante el horario lectivo.
Menos deberes, más control en clase
El Ministerio de Educación ha dejado claro que las escuelas no podrán asignar tareas excesivas ni aumentar la carga académica de los alumnos. Además, se prohíbe organizar exámenes con frecuencia o utilizarlos como herramienta para seleccionar estudiantes.
Las nuevas normas también impiden premiar o penalizar a los profesores en función de los resultados académicos de sus alumnos en pruebas clave, como los exámenes de acceso a la universidad.
El mensaje es claro: el rendimiento debe medirse dentro del aula y no en largas jornadas de estudio en casa.
Protección del descanso y la salud
La reforma pone especial énfasis en el bienestar de los estudiantes. Las escuelas no podrán invadir el tiempo de recreo ni impedir que los alumnos salgan del aula durante los descansos.
Además, se refuerzan directrices previas que obligan a garantizar al menos dos horas diarias de actividad física para estudiantes de primaria y secundaria.
Los expertos llevan años alertando de que la carga excesiva de deberes y la presión de los exámenes han provocado falta de sueño, ansiedad y depresión entre los jóvenes.
Cambios desde la base
Las medidas también alcanzan a la educación infantil. Los jardines de infancia tienen prohibido adelantar contenidos de primaria o aplicar métodos educativos propios de niveles superiores, una práctica extendida en entornos urbanos competitivos.
El objetivo es evitar la presión académica desde edades tempranas y adaptar el aprendizaje al desarrollo de los niños.
Un modelo que mira a Europa
Este giro en la política educativa no es casual. China busca reequilibrar su sistema tomando como referencia modelos europeos, como el francés, donde el peso del aprendizaje recae principalmente en el aula.
Fialmente, remarcar que, durante años, el sistema chino ha estado marcado por jornadas extenuantes que combinaban clases, deberes y formación extra hasta altas horas de la noche.
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