Publicidad

POLÉMICA

Sánchez y Casado rehúyen la polémica de los másters en la sesión de control

Durante la sesión de control al Gobierno, Casado ha evitado preguntar a Sánchez por la dimisión de la ministra Montón a causa de las presuntas irregularidades en su máster, y Sánchez tampoco ha dicho nada, como si no quisieran hacerse daño sobre algo que contraría a los dos.

El estreno del presidente del PP, Pablo Casado, en la sesión de control y su primer cara a cara con Pedro Sánchez, ha quedado deslucido por el duro enfrentamiento que minutos después protagonizaban el presidente del Gobierno y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a cuenta de la polémica de los máster.

La dimisión anoche de Carmen Montón y las irregularidades detectadas en distintos cursos de formación y que salpican al propio Casado no estaban en el orden del día de la sesión aunque nadie dudaba de que terminarían saliendo en el debate y Rivera no ha perdido la oportunidad. Y es que, como era lógico, Casado ha pasado de puntillas por el caso de los máster y ha centrado su pregunta a Sánchez en la situación política y económica y en el desafío independentista en Cataluña.

Guante blanco también en el turno del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en su primera intervención en el pleno tras su vuelta a la actividad parlamentaria después del nacimiento de sus dos hijos prematuros. Hasta Pedro Sánchez le ha felicitado por su regreso a la primera línea política tras unos meses de baja porque "en lo personal" reconoce que es bueno que vuelva. Tal ha sido el grado de sintonía entre ambos, que Sánchez ha renunciado a su segundo turno de intervención y ha dejado a Iglesias tener la última palabra, algo poco visto en los usos parlamentarios.

Nadie sacaba a colación la marcha de Carmen Montón hasta que ha llegado el turno de Albert Rivera, que se ha olvidado de la pregunta que había registrado -sobre Cataluña- y ha preferido arremeter directamente contra Pedro Sánchez, poniendo en duda su tesis doctoral y pidiéndole que la haga pública. Ante la decisión de Rivera de cambiar de raíz su pregunta sobre la marcha, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ha tomado la palabra para recordar al presidente del Gobierno que solo tiene obligación de responder a la pregunta que se le formuló por escrito y que figuraba en el orden del día. Sánchez no ha esquivado el enfrentamiento con Rivera, no sin antes pedir a la presidenta que tuviera en cuenta el tiempo que estaba perdiendo para contestar, solicitud sobre la que ha tomado nota la presidenta.

Sin embargo, cuando parecía que había acabado su tiempo y Pastor le ha cortado el micrófono, Sánchez ha decidido seguir hablando y replicando a Rivera sin que se le escuchara en el sonido de la sala, en el que ha sido el "rifirrafe" más duro de la primera sesión de control después del parón de agosto. Con gesto serio y entre quejas de la bancada socialista, Sánchez se ha sentado en su escaño ya sin capacidad de responder por más tiempo a Rivera. Ante el cariz que estaba tomando el debate, Pastor se ha visto obligada a tomar la palabra para recordar de nuevo a todos los diputados que dentro de la libertad de expresión y la "flexibilidad" de sus intervenciones, deben ceñirse a los asuntos planteados en el orden del día, al contrario de lo que había hecho Rivera. Una "gestión" del debate que no ha gustado nada al propio Ejecutivo que va a presentar una queja formal a la presidenta del Congreso por la forma en la que ha dirigido hoy el cara a cara entre Sánchez y Rivera. Según fuentes del Gobierno, Pastor debería haber forzado al líder de Ciudadanos a ceñirse a la pregunta que figuraba en el orden del día y haber dejado bien claro a Sánchez que no tenía por qué contestar a la nueva pregunta. El Ejecutivo argumenta que aunque Pastor lo ha dicho en el pleno, ha citado un articulo equivocado del Reglamento y tenía que haber impedido con mayor énfasis que Rivera continuara con su intervención. Miembros del Gobierno muestran además su enfado porque consideran que no todo vale para "pillar con el pie cambiado" al presidente del Gobierno y que Rivera ha sacado a colación la tesis de Sánchez con el único objetivo de quitarle presión a Pablo Casado, en una estrategia conjunta de los partidos de derechas. Por su parte, fuentes de la Presidencia del Congreso han asegurado a EFE que no comprenden la queja del Ejecutivo ya que todos los miembros del Gobierno conocen perfectamente que solo tienen obligación de responder a las preguntas que figuran en el orden del día y que Pastor así se lo ha hecho saber a Pedro Sánchez en el transcurso del pleno.

Publicidad