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Brexit

Las exportaciones de Reino Unido hacia la Unión Europea caen un 40% desde que se hizo efectivo el Brexit

La caída comercial entre las islas y la UE es una de las mayores consecuencias después de 100 días de Brexit. Las vacunas y las tensiones con Irlanda del Norte son otros de los asuntos que condicionan el balance.

Han pasado ya 100 días desde que se hizo efectivo el 'Brexit', y el Reino Unido ha hecho ya un primer balance de su separación de los 27. Y ese balance no es nada positivo para el tráfico de mercancías en el Canal de la Mancha. Las exportaciones británicas hacia la Unión Europea han caído más de un 40%, y las importaciones casi un 29%. Los peores datos desde que hay registros.

El impacto de la caída de las importaciones es menor porque hasta 2022 no se van a realizar controles de mercancías que llegan desde la Unión hasta Reino Unido, una medida que se acordó para que el golpe económico no fuese tan fuerte. Aún así, se considera pronto para un primer balance ya que no parece que esas cifras se vayan a convertir en tendencia. El Gobierno necesita vender la idea de que el Brexit ha sido un éxito, puesto que fue el gran catalizador que llevó a Boris Jonhson al poder.

La guerra de vacunas con la Unión Europea

Otro de los puntos clave a la hora de analizar los primeros 100 días de Brexit es la gestión de las vacunas, especialmente la de AstraZeneca. De hecho, la reciente guerra de vacunas con la Unión Europea se ha convertido en el más improbable de los aliados. Reino Unido había apalabrado más de 300 millones de dosis el año pasado y, a día de hoy, la población adulta que ha recibido al menos una inyección supera el 60%. Por ello, hasta los más eurófilos admiten que en ese sentido el divorcio ha sido una ventaja.

Además, en la Unión Europea ha crecido la desconfianza en torno a la vacuna de AstraZeneca, de fabricación anglo-sueca. Mientras Reino Unido seguía vacunando a un ritmo alto, el laboratorio incumplía sus compromisos con los 27.

Tensión en Irlanda del Norte

En las últimas semanas, en Irlanda del Norte se ha vivido una escalada de los disturbios por el descontento de los ciudadanos con el acuerdo del Brexit. Este territorio sigue dentro del mercado europeo, a diferencia del resto del Reino Unido. En el paso entre la región y el resto de Gran Bretaña se han establecido nuevos requisitos aduaneros, lo que está provocando grandes tensiones.

La medida, que se acordó para evitar una frontera entre las dos Irlandas, lo que contravendría los acuerdos de paz en la región, supone una aduana interna en el Reino Unido y eso no ha sentado bien entre los unionistas norirlandeses. Para tratar de apaciguar el ambiente, el Gobierno británico ha decidido de manera unilateral no aplicar todos los controles en el Úlster, al menos hasta octubre. Algo que la UE interpreta como una ruptura de los acuerdos sobre el Brexit.

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