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Anorexia

La montaña y el alpinismo rescataron a Graziela Torrijos de la anorexia: "La montaña me cuidó y me curó"

Empezó a hacer deporte con una obsesión, adelgazar, perder peso y quemar calorías. Esto llevó a Graziela Torrijos a sufrir anorexia, a pesar 45 kilos. Pero otro deporte, la montaña, le ha sacado de ella.

La anorexia es un grave trastorno y enfermedad que afecta a la salud de miles de personas. Graziela Torrijos pasó por ese infierno. Llegó a adelgazar hasta los 45 kilos.

"Siempre he sido una persona muy gordita. Siempre me han llamado gorda, he sufrido bullying", reconoce Graziela.

Y lo que empezó como perdida de peso, se transformó en la pesadilla de la anorexia.

"No sabía que iba a perder el control hasta que me quedé en 45 kilos", admite Graziela.

Pero si con el deporte comenzó su pesadilla, otro deporte, el alpinismo, le sacó de ella.

"Me di cuenta que era un lugar de desconexión total de todo este mundo"

"Al final, la montaña me cuidó y me curó", explica Graziela Torrijos, aficionada al alpinismo.

"Me di cuenta que era un lugar de desconexión total de todo este mundo", asegura Graziela.

Pero tenía que estar fuerte, porque la montaña no perdona. Imprescindible una buena preparación física y sobre todo una buena alimentación.

"Antes solo andaba y ahora ya estoy corriendo por la montaña", cuenta Graziela.

Y ahora, quien lo diría hace pocos años, se pone más retos

"Ir al campo base del Everest", asegura Graziela.

"El cuerpo tiene que estar sano, pero para estar feliz, no par verse bonito", afirma Graziela.

En su caso, está claro. Pierde la anorexia, gana su pasión por conquistar cumbres

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