El Camp Nou se convirtió en un escenario político durante el Clásico de Copa del Rey. Se permitió una gigantesca pancarta donde se reclamaba el derecho de autodeterminación y en cambio una, de menores dimensiones, acabó confiscada por el Barça. Su dueño lo tiene claro.

Un sector radical pretendía convertir el Camp Nou en un megáfono independestista. Puesta en escena de siempre, con reparto de esteladas a la entrada, y también los clásicos gritos de independencia en el minuto 17.

Además, los madridistas presentes tuvieron que presenciar el partido enjaulados y a muchos metros de altura, sin poder utilizar su pancarta pese a haber reducido su tamaño previamente.