Los padres están siempre ahí. Desde el principio hasta el final. A veces los ves con tus ojos, otras veces ni los aprecias. A medida que vamos creciendo, ellos se convierten en una especie de héroes pero sin capa. Armados con mucha paciencia, devoción y admiración por sus hijos.

Ellos nos acompañan, hacen todo lo posible por vernos felices. Están constantemente pendientes de nosotros, aunque muchas veces ese afecto no se vea correspondido por los hijos. Aún así, siempre están ahí para nosotros.

Aunque a veces puede que pensemos lo contrario cuando estamos enfadados, los padres son personas 'abrazables' que suelen sacarnos una sonrisa en los momentos más difíciles.