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En El Fonoll hay una norma: todos sus habitantes deben ir desnudos. Con esta premisa esta pequeña localidad tarraconense se convirtió en el primer pueblo naturista de España. En esta localidad no hay cobertura móvil, ni wifi, ni tampoco enchufes, y sus habitantes comen principalmente lo que recolectan en el huerto.

En invierno la localidad cuenta con unos 20 habitantes pero en verano reciben muchísimos turistas ya que algunas casas se alquilan con un precio de 20 euros la noche. Algunos vecinos llegaron para pasar unas vacaciones y otros buscando un cambio de vida, como Dulce y Nico, que querían sentirse libres y dicen que en El Fonoll lo han conseguido.

La vida es tan diferente en este pueblo que incluso han inventado su propia moneda, que equivale a un euro y con ella se puede comprar en los comercios.

El pueblo es una finca de 200 hectáreas en una montaña del interior de la provincia de Tarragona y que administrativamente pertenece al municipio de Passanant. Su impulsor es Emili Vives que compró el pueblo abandonado en 1995 y lo restauró.

En El Fonoll hay una norma: todos sus habitantes deben ir desnudos. Con esta premisa esta pequeña localidad tarraconense se convirtió en el primer pueblo naturista de España. En esta localidad no hay cobertura móvil, ni wifi, ni tampoco enchufes, y sus habitantes comen principalmente lo que recolectan en el huerto.

En invierno la localidad cuenta con unos 20 habitantes pero en verano reciben muchísimos turistas ya que algunas casas se alquilan con un precio de 20 euros la noche. Algunos vecinos llegaron para pasar unas vacaciones y otros buscando un cambio de vida, como Dulce y Nico, que querían sentirse libres y dicen que en El Fonoll lo han conseguido.

La vida es tan diferente en este pueblo que incluso han inventado su propia moneda, que equivale a un euro y con ella se puede comprar en los comercios.

El pueblo es una finca de 200 hectáreas en una montaña del interior de la provincia de Tarragona y que administrativamente pertenece al municipio de Passanant. Su impulsor es Emili Vives que compró el pueblo abandonado en 1995 y lo restauró.

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