Un grupo de científicos, expertos en agricultura, cambio climático y nutrición, ha llevado a cabo un estudio acerca de los hábitos alimenticios de la población y su impacto en el medioambiente.

Tras dos años de investigación, este grupo, compuesto por 37 científicos, ha elaborado una dieta con la que prometen salvar vidas y alimentar a 11 millones de personas sin causar el más mínimo daño al planeta.

Se trata de una dieta saludable que no destierra por completo la carne ni los lácteos pero que requiere un enorme cambio en nuestros hábitos alimentarios.

Según los expertos, esta dieta evitaría la muerte de alrededor de 11 millones de personas al año porque se reducirían en gran medida las enfermedades relacionadas con dietas poco saludables, como los ataques cardíacos, los accidentes cerebrovasculares y algunos tipos de cáncer.

Esta dieta recomienda que las plantas sean la fuente principal de proteínas y aconseja tomar una buena ración de nueces y de legumbres como garbanzos y lentejas todos los días. No eliminan del menú el pescado o el pollo pero aconsejan sustituirlos por verduras.

En cuanto a la carne, los investigadores sugieren que se deje de consumir todos los días: explican que la carne roja se debería consumir una vez por semana si se trata de una pieza pequeña o una vez al mes si se trata de un filete grande.

Respecto a las frutas y las verduras, los investigadores señalan que deben constituir la mitad de cada plato de comida.

Para aquellos que se pregunten si serán capaces de seguir esta dieta, el profesor Walter Willet, uno de los investigadores, explica que a pesar de haberse criado en una granja donde comía tres porciones de carne roja al día, ahora estaba en línea con esta dieta.

"Hay mucha variedad", explica Willet, que explica que estos alimentos se pueden cocinar de muchas maneras distintas: "No hablamos de una dieta de privación, es una alimentación saludable, flexible y agradable", insiste.

Esta dieta es un plan que requiere cambios en las costumbres alimenticias de casi todos los rincones del planeta, Europa y América del Norte tendrían que reducir masivamente el consumo de carne roja mientras que Asia debería reducir el consumo de pescado y África el de verduras con almidón.

"La humanidad nunca ha intentado cambiar el sistema alimentario a esta escala y a esta velocidad", explica Line Gordon, directoral del Stockholm Resilience Centre de la Universidad de Estocolmo.

Los investigadores creen que los impuestos sobre las carnes rojas son una opción para persuadir a la población para cambiar de dieta.

Los resultados de esta investigación y de la dieta han sido publicados en la revista 'The Lancet'.