El día antes de su boda con el príncipe Harry, Meghan Markle, ha pasado el día junto a su madre, Doria Ragland, con quien ha tomado el té junto a la reina Isabel II a pocas horas antes del gran enlace.

Para Meghan su madre es uno de sus pilares más importantes en su vida, y además de su relación de madre e hija, ambas mantienen un vínculo que va mucho más allá. Incluso la misma Meghan ha comentado de ella que es como si fuera su mejor amiga.

"Podemos pasarlo tan bien juntas y además puedo hallar tanta paz en su apoyo. Una dualidad que coexiste de la misma manera que sucede con una mejor amiga", decía en una entrevista a la revista Glamour.

Doria Ragland vive en la actualidad en el barrio de Crenshaw, en Los Ángeles, donde trabaja en una asociación de ayuda a los más desfavorecidos, especializada en gente mayor. Profesión en la que se especializó tras sacarse hace solo unos años la diplomatura de servicios sociales en la Universidad de Carolina del Sur.

Además, Doria es instructora de yoga, disciplina que comparte junto a su hija pues Meghan practica casi todos los días este tipo de ejercicios.

Antes de su compromiso con el príncipe Harry, Markle tenía un blog en el que recogió en un post algunas de sus impresiones de su madre donde la describía: "Rastas. Aro en la nariz. Instructora de yoga. Espíritu libre. Amante de las patatas fritas y las tartas de limón. Y si el DJ pincha el clásico de Al Green 'Call Me', olvídense. Girará sus caderas con el pequeño movimiento más dulce que jamás hayáis visto, balanceando su cabeza y chascando los dedos con un ritmo como si hubiera estado bailando desde la matriz. Y sonreiréis. No seréis capaces de pararlo. La miraréis y sentiréis alegría. Estoy hablando de mi madre".

Sin duda unas palabras que deja en evidencia la buena relación que tienen y lo unidas que están, sobre todo después del divorcio de Doria con el padre de Meghan cuando ésta tenía solo 6 años de edad. Por lo que desde entonces madre e hija han sido inseparables.