A pesar de que Lady Gaga no quiera ni escuchar hablar del tema, lo cierto es que su affaire cinematográfico con Bradley Cooper ha tenido mucho que ver en la ruptura del matrimonio del actor, aunque no de la forma que a muchos fans les gustaría.

Según ha indicado una fuente a la revista UsWeekly, a Irina Shayk le resultó muy difícil hacer frente a todo el ruido mediático que se generó con la película, y no necesariamente porque Bradley tuviera un lío con Gaga, sino por la enorme cantidad de comentarios que empezaron a surgir al respecto.

Y es que el momentazo de los Óscar en el que ambos interpretaron 'Shallow', con miraditas intensas de por medio, dio la vuelta al mundo. Tanto es así, que muchos dieron por hecho que la química que Gaga y Cooper compartían iba más allá de una amistad. Y no solo eso, sino que la escena tuvo lugar ante la atónita mirada de la modelo, algo que añadió todavía más leña al fuego.

Toda esa cantidad de rumores, junto a los problemas que ya tenía la pareja, terminaron por hundir su relación. Ahora, el principal interés de la modelo y el actor es mantener a la familia unida a pesar de llevar caminos separados.

"Para que Lea esté bien, siguen pasando tiempo juntos", ha asegurado una fuente a la revista People.