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ÉBOLA | SU SALUD NO HA EMPEORADO

El padre Pajares y la monja Juliana continúan estables

El sacerdote español infectado por el virus del ébola y la monja Juliana Bonoha Bohé, siguen en estado "estable" y "su salud no ha empeorado", según informan fuentes sanitarias del Hospital Carlos III de Madrid, donde están ingresados.

El sacerdote Miguel Pajares, primer español infectado por el virus del ébola, y la monja Juliana Bonoha Bohé continúan ingresados en el Hospital Carlos III de Madrid, donde se encuentran "estables" y su salud "no ha empeorado", según han informado fuentes sanitarias.

Los dos religiosos españoles ingresaron en este hospital el pasado 7 de agosto, tras llegar a Madrid en un vuelo especial procedente de Monrovia (Liberia) y desde entonces apenas se han conocido detalles del estado de salud del sacerdote, quien ha expresado su deseo de que no se faciliten partes médicos sobre su evolución. Sí se sabe, en cambio, que la monja  Juliana Bonoha Bohé permanecía a mediodía del viernes "asintomática, sin fiebre, bien hidratada y con buen estado general"; que no está infectada de malaria y que en los próximos días se le repetirán las pruebas del virus del Ébola, que, por el momento, han resultado negativas.

Están vigilados las 24 horas al día por monitores

En cuanto a su estado actual, el hospital Carlos III ha anunciado que no habrá un nuevo parte médico de la religiosa hasta la próxima semana. Entretanto, doce profesionales sanitarios (enfermeras, personal auxiliar y celadores) se turnan cada dos horas, las 24 horas del día, para ocuparse de la atención de estos dos enfermos, que ocupan toda la sexta planta del hospital Carlos III.

Para que no existan riesgos de contagio, la atención de ambos pacientes requiere de trajes y equipación especial para el personal sanitario, lo que obliga a tener que realizar cambios de turno con mayor frecuencia. Junto a estos profesionales, y según han explicado fuentes sanitarias, se encuentra un grupo de médicos especializados en virología y Cuidados Intensivos que, como en el caso del personal auxiliar, tienen amplia experiencia en enfermedades víricas y contagiosas.

En general la atención que se está dando al sacerdote y a la monja no es "presencial" y la mayoría del tiempo se sigue su evolución por circuito cerrado, a través de monitores, por lo que el contacto directo con ambos es muy limitado, han informado las mismas fuentes. Han añadido que el seguimiento que se les hace, básicamente, consiste en que permanezcan hidratados y controlar que no les suba la fiebre, para lo cual se les suministran sueros y paracetamol, un tratamiento que se aplica en el caso del Ébola y de otras enfermedades de tipo vírico, como la neumonía.

Mientras, la ONGD Juan Ciudad, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a la que pertenece Miguel Pajares, permanece reunida "en gabinete de crisis" y en contacto permanente con el Ministerio de Sanidad.

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