Los principales causantes del cambio climático son los gases de efecto invernadero tales como vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), óxido nitroso (N2O), metano (CH4), clorofluorcarbono (CFC), ozono (O3) y hexafloruro de azufre (SF6).

Los llamados GEI resultan de funciones como la agricultura, ganadería, la producción energética a través de fuentes combustibles y la industria.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha alertado una semana antes de la Cumbre del Clima de Madrid, sobre la urgencia de hacer frente a la crisis climática, al revelar que pese a las promesas del Acuerdo de París los niveles de gases de efecto invernadero han alcanzado máximos históricos.

En su informe anual sobre concentración de estos gases, el organismo dependiente de la ONU indicó que la concentración media mundial de dióxido de carbono (CO2, principal gas causante del efecto invernadero), alcanzó las 407,8 partes por millón en 2018, un 0,56 % más que en 2017.

Ello supone una concentración equivalente al 147 % de la registrada en niveles preindustriales (de 1750), y una subida anual superior a la media de los últimos 10 años, según las observaciones de la Red de Vigilancia de la Atmósfera Global, que cuenta con estaciones en el Ártico, zonas montañosas e islas tropicales.