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Misión solar

¿Cómo soporta los 500 grados la sonda que va a inspeccionar los polos del Sol?

La misión Solar Orbiter de la ESA despegó en un cohete Atlas V 411 desde Cabo Cañaveral, Florida, a las 04.03 UTC de este 10 de febrero en su misión de estudiar el Sol desde nuevas perspectivas. La misión está liderada por la ESA con una fuerte participación de la NASA y proporcionará las primeras vistas de las regiones polares inexploradas del Sol. Entre los participantes se encuentran tres españoles: César García, Javier Rodríguez-Pacheco y José Carlos del Toro.

La misión Solar Orbiter de la ESA despegó en un cohete Atlas V 411 desde Cabo Cañaveral, Florida, a las 04.03 UTC de este 10 de febrero en su misión de estudiar el Sol desde nuevas perspectivas. Solar Orbiter, una misión liderada por la ESA con una fuerte participación de la NASA, proporcionará las primeras vistas de las regiones polares inexploradas del Sol dando una visión sin precedentes de cómo funciona nuestra estrella madre.

Luis García ha explicado a Roberto Brasero cómo se ha creado esta sonda para que aguante las altas temperaturas cerca del Sol. Dispone de un escudo térmico que aguanta los 500 grados centígrados. Debe proteger la instrumentación, evacuar el calor de forma perpendicular y mantener la temperatura que necesita para operar, que a veces puede ser de 0 grados.

 

También investigará cómo la radiación y las partículas energéticas que son expulsadas del Sol y transportadas por el viento solar impactan en nuestro planeta de origen, para comprender y predecir mejor los períodos de "clima espacial" tormentoso.

Tres españoles forman parte de esta misión: el jefe de proyecto César García, el astrofísico Javier Rodríguez-Pacheco y el doctor el física José Carlos del Toro. Los tres asistieron al despegue desde Cabo Cañaveral donde dijeron: "La sensación es que ahora empieza la aventura".

Tras una década de trabajo, en la que todo el equipo de ingenieros y científicos "han dado el cien por cien y el doscientos por cien", ahora comienza la época de recibir y analizar los datos lo que "va a ser el momento más emocionante", aseguraba Pacheco. El Solar Orbiter es el tercer lanzamiento para César García, que comenta que una vez la sonda está en el espacio y con la configuración necesaria, "lo que sientes es tranquilidad, incluso más que alegría o júbilo".

Asegura que el momento del lanzamiento "es único" y que tras él "queda lo difícil". Explican que nunca saben lo que se van a encontrar y que están todos expectantes y preparados a la espera de los datos que la sonda empiece a mandar.

Llevar a Solar Orbiter al espacio y ponerla en dirección al Sol, al que se acercará hasta 42 millones de kilómetros para conocer mejor su funcionamiento, ha costado mucho trabajo y Del Toro recuerda que en su inicio el proyecto era "mucho más ambicioso".