Llega el verano y la piel sufre con los rayos del sol. Estamos expuestos al sol y no solo en la playa, también en la ciudad. Pero ¿qué superficie es la que más refleja la radiación solar? La arena seca, con un porcentaje de 17 por ciento. De modo que al ponerse crema solar no debemos escatimar.

La radiación solar está constituida por dos tipos de rayos, el más importante es la luz ultravioleta. La capa de ozono ayuda a filtrar estos rayos pero se ha reducido entre el 0,5 y el 1 por ciento en todo el mundo. Lo que conlleva a que estemos todavía más expuestos.

La radiación UVA compone el 95% de las radiaciones ultravioleta, que atraviesan las nubes y llegan a nuestra piel provocando su envejecimiento.

Por otro lado tenemos la radiación UV-B que es la que provoca las quemaduras y los melanomas.

A pesar de las numerosas campañas de concienciación sobre la radiación solar, seguimos sin conocer los efectos del sol sobre nuestra piel y continuamos cometiendo imprudencias.

Algunos de los errores más frecuentes sobre la exposición al sol y la crema solar son:

  • Pensar que por tener la piel morena no nos vamos a quemar, es cierto que es menos sensible pero no por ello debemos dejar de aplicarnos crema.
  • En verano es cuando más nos aplicamos protector solar pero en invierno dejamos de hacerlo y esto también es un error. Hay una regla muy sencilla para ponerse la crema, dos dedos de producto por cada zona corporal.
  • Otro error es pensar que por estar debajo de una sombrilla se está 100% protegido de las radiaciones solares y esto es falso ya que los rayos de sol rebotan en la arena por lo que siempre habrá una fracción de rayos ultravioleta acechando nuestra piel.