Domingo 29 de septiembre. Juan Antonio, el hijo de Mercedes Márquez que vive con ella, avisa a un familiar de que su madre ha desaparecido. El desencadenante puede estar en una disputa entre ambos. Varios vecinos aseguran haber escuchado una disputa en el domicilio.

Al día siguiente, el lunes 30 de septiembre Juan Antonio también desaparece. El familiar con quien habló el hijo de Mercedes avisa a sus hermanos, a los otros hijos de la desaparecida, que acuden a la casa. Allí confirman sus temores: está vacía, ni rastro de Mercedes ni de Juan Antonio. Pero sí que encuentran el teléfono móvil de él, las medicinas de ella y la documentación de ambos.

Deciden personarse en este cuartel de la Guardia Civil de Carmona para poner la denuncia por desaparición. Allí mismo, en la casa en la que convive con su madre aún desaparecida, Juan Antonio, de 54 años, les cuenta a los agentes que su madre se marchó tras discutir con él y que tras buscarla decidió quitarse la vida marchándose en transporte público primero a Ronda, de ahí a Sevilla y tras desistir de su intento de suicidio, regresar a Carmona.

Esa misma tarde un gran número de voluntarios participan en una batida de búsqueda a petición del propio Ayuntamiento. Pero al día siguiente la búsqueda se especializa. Una treintena de agentes de la Guardia Civil se despliegan por varios descampados próximos al domicilio familiar. Sin rastro alguno de Mercedes el 3 de octubre se decide contar con la ayuda de los buzos del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil para inspeccionar algunos pozos.

El viernes 4, aumentan los efectivos, se amplia la zona a batir alcanzando la vecina localidad de Lora del Río, e incluso se incorpora un helicóptero. Esta semana la búsqueda se reanuda con drones.

Todos los medios son pocos para encontrar alguna pista que ayude a dar con el paradero de Mercedes Márquez, que lleva ya 8 días desaparecida.