"Cuando vi vídeos de chavales de 14 años enarbolando banderas de Cataluña mientras gritaban consignas y otros enfrentamientos cambié de idea", confiesa. "He visto chavales desde 12 años fomentando el odio", señala.

"He pasado de estar en un extremo a estar en el otro. El radicalismo me hizo cambiar de idea, están quemando mi ciudad. Veo que afecta a mi hija y a mi trabajo. Vivo del turismo y en la Costa Brava los hoteles cierran y vivimos de esto muchas familias", declara.