BETTY VE TELENOVELAS
Adiós a Bahar en Renacer: Todos los renacimientos que nos regaló en la serie
Nos hemos despedido de Bahar en Renacer y ese adiós supone una doble emoción: la melancolía de no saber más de ella, pero también la satisfacción de tener claro que, pase lo que pase, saldrá adelante.

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Bahar (Demet Evgar) es el ejemplo perfecto de una mujer del siglo XXI. No porque sea una superwoman, sino porque se ha caído muchas veces, se ha levantado otras otras, y, sobre todo, nunca se ha rendido.
Bahar ha vivido un largo invierno lleno de borrascas de alto impacto, pero al final ha llegado la primavera y, con ella, la luz y el color han dejado atrás las sombras y la oscuridad. Bahar sigue teniendo miedos e inseguridades, pero también la determinación suficiente para seguir adelante.
Cuando conocimos a Bahar era un pajarillo asustadizo que vivía encerrado en una jaula de oro en la que todos la menospreciaban. Sin embargo, un día en su jaula entró un rayo de sol que le hizo recordar sus sueños, sus ilusiones y sus aspiraciones.
Y empezó un viaje de renacimiento en todas las facetas de su vida: como profesional, como madre, como amiga y, también, como mujer. Y esa singladura solo tenía un destino: la primavera, también conocida como felicidad.
La doctora Bahar

El primer gran paso de Bahar fue profesional. Para ella era reencontrarse con la mujer que un día fue, aquella que tenía ilusiones, sueños y aspiraciones. Pero también era la oportunidad de recuperar la seguridad en sí misma.
Porque Bahar demostró que, a pesar de su aparente torpeza, era una grandísima doctora que tenía unas aptitudes incuestionables y una actitud inmejorable.
Fueron muchas las trabas que encontró en su camino, desde su propia enfermedad a las zancadillas que le ponía el que era su marido pasando por las dudas iniciales de sus compañeros residentes. Pero, paciente a paciente, Bahar demostró que a base de vocación, esfuerzo y compromiso, se pueden cumplir los objetivos.
Amiga, madre, hija

Quizá lo más duro para Bahar es que muchos de los obstáculos que encontró en su proceso de renacimiento se los pusieron las personas a las que más quería: sus hijos.
Mientras que Bahar fue capaz de renunciar a todo por sus hijos, ellos han dedicado buena parte de su tiempo a dar continuos quebraderos de cabeza a su madre. Y no solo por las decisiones (algunas bastante erróneas) de sus propias vidas, sino también por las incontables veces en que han cuestionado a Bahar.
Pero, a pesar de todo, Bahar siempre estuvo al lado de sus niños, aunque ellos no fueran capaces de comprenderlo. Eso sí, al igual que en su profesión, en un momento determinado Bahar comprendió que sus polluelos también tenían que volar. Ella siempre vigilará su vuelo, pero desde una prudente distancia.
La misma distancia que mantendrá con su madre para que ella tenga la oportunidad de vivir una segunda primavera junto a un buen hombre. Gülçiçek ha sido uno de los grandes pilares sobre los que se ha apoyado Bahar, aunque, a veces, la haya mantenido alejada de los problemas para protegerla. Y todo ese cariño y apoyo incondicional de Gülçiçek se lo ha devuelto Bahar con la generosidad de dejarla ir.
Si Gülçiçek fue clave para Bahar, otra pieza fundamental ha sido Çagla, que debería aparecer en el diccionario como sinónimo de mejor amiga. Cada vez que Bahar tropezaba, se caía, lloraba o sufría, la primera en llegar y la última en irse era siempre Çagla. Fuera la hora que fuera y fuera el tiempo que fuera, Çagla estaba ahí.
Eso sí, en la faceta de la Bahar amiga, Rengin merece una mención especial. Eran prácticamente incompatibles al principio, pero el bien común de las personas más importantes de sus vidas (sus hijas) las convirtieron en cómplices, aliadas y amigas. Rengin veía a Bahar como el gran obstáculo a su felicidad, pero terminó siendo el hogar en el que Parla encontrará cobijo, calor y cariño durante el invierno.
El renacer de una mujer

Pero el paso más importante (y también el más complicado) que dio Bahar fue el de reinventarse como mujer.
Para eso el primer gran reto fue poner punto y final a un matrimonio infeliz que llevaba años acabado. Y no fue fácil porque a Timur le costó demasiado comprender que la dulce y sumisa Bahar tenía sus propios intereses.
Si la ruptura con Timur fue tormentosa, la relación con Evren fue una montaña rusa. Desde el principio Evren fue el refugio que Bahar necesitaba: la escuchaba, la comprendía, la apoyaba.
Siempre supimos que Evren la quería y que Bahar había encontrado a un buen compañero de vida. Pero los miedos, las dudas y las inseguridades de ambos se interpusieron demasiadas veces entre ellos. Sin embargo, cuando ambos curaron sus propias heridas y cuando ambos se encontraron a sí mismos, fueron capaces de darse la oportunidad de compartir su vida con el otro.
Bahar, te echaremos mucho de menos, pero no estaremos tristes porque la primavera está a la vuelta de la esquina y, cuando llegue, pensaremos en Renacer.
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