SUS PRIMEROS TRABAJOS EN HOLLYWOOD

James Cameron confiesa que se vio obligado a traficar con cocaína en sus inicios: "Así eran las cosas"

James Cameron hace tiempo que se consolidó como uno de los mejores directores de su generación. Sin embargo, en sus orígenes, el cineasta se vio envuelto en una complicada situación de carácter ilegal, concretamente durante el rodaje de una película de bajo presupuesto.

James Cameron

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Mucho antes de que Avatar dominara la taquilla, que el Titanic se hundiera en las aguas del Atlántico, que los aliens se multiplicaran sin control o que Sarah Connor se enfrentara al cyborg más temible de la historia, James Cameron trabajaba en películas de bajo presupuesto.

Uno de sus primeros cometidos en la industria fue asumir el diseño de producción de Los siete magníficos del espacio. Una cinta de serie B estrenada en 1980 que ahora, aparte de Cameron, prácticamente nadie recuerda. Sin embargo, su recuerdo no es precisamente por la buena experiencia que tuvo durante el rodaje: todo lo contrario.

Los siete magníficos del espacio
Los siete magníficos del espacio | Orion Pictures

"El horario era horrible y básicamente colocaba vías frente a un tren a toda velocidad", recuerda el director: " Vieron que yo era un tipo al que no le importaba trasnochar, que tenía buen talento artístico y que sabía dibujar. No tenían ni idea de que tuviera dotes de gestión". Un primer paso en el mundo del cine que le acercó a la carrera que despegó con la fuerza de un T-800 tan solo 4 años después.

"Ninguno de los sets estaba diseñado ni construido", continúa sobre el momento en el que fue contratado. "Pensé: Bueno, supongo que me estoy metiendo en la boca del lobo. Vale, sí, lo haré". Así, Cameron asumió el rol de diseñador de producción en la cinta; sin embargo, sus cometidos fueron varios pasos más allá de sus responsabilidades y, ya puestos, de toda ética.

El director James Cameron
El director James Cameron | Getty Images

El director de producción se acercó al cineasta y le dijo: "Aquí tienes tu vale de caja". Pero no se quedó ahí: "Aquí tienes esto y aquí tienes aquello, y aquí tienes la lista del personal del turno rotativo. Aquí tienes la lista del personal del turno diurno. Aquí tienes tus accesorios. Aquí tienes tu cocaína". Acto seguido, el productor "lo puso todo sobre la mesa".

"Un momento, ¿qué hago con esto?", pensó: "O sea, yo no consumía drogas. Para mí, el café era suficiente". A lo que el productor respondió: "Tienes que dárselas al equipo". Cameron, entendió perfectamente la tarea y la enfrentó sin pelos en la lengua: "Les dije: ¿Así que me he convertido en traficante? Pero así era como se hacían las cosas en ese mundo de presupuestos tan bajos. Básicamente, trabajaré por cocaína. Y eso fue una locura".

James Cameron
James Cameron | Getty Images

"Simplemente se lo dejé todo a mi subdirector de arte", continúa; contando cómo delegó la tarea en quien sabía cómo actuar: "Yo me encargo", le dijo.

"Distribuyó las drogas de forma justa y equitativa", sentencia al respecto en su reciente entrevista en In Depth with Graham Bensinger: "Al parecer, en ese mundo, te juzgan como diseñador de producción o director de arte por la equidad con la que distribuyes las drogas. O sea, no quería entrar en ese juego. No era lo mío".

Afortunadamente, James Cameron dejó atrás esos trabajos para convertirse en el director de éxito que es hoy en día. Desde Terminator, cada estreno en la gran pantalla le ha supuesto un verdadero taquillazo. Una tendencia que, ahora con Avatar: Fuego y ceniza, no ha cambiado en lo más mínimo.

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