INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La IA puede empeorar la vida de personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) afectan a muchas personas, sobre todos jóvenes en plena etapa de vulnerabilidad, que usan la IA para aconsejarse o recibir atención. Te cuento por qué la inteligencia puede agravar el problema.

Una joven ante el ordenador

Una joven ante el ordenadorFreepik

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La inteligencia artificial generativa está en todas partes: escribiendo textos, generando imágenes, resolviendo dudas y hasta acompañándonos cuando no queda nadie despierto. Pero hay algo que no aparece en los vídeos promocionales. Cuando la IA se cruza con personas vulnerables, especialmente quienes luchan con Trastornos de la Conducta Alimentaria, puede convertirse en un espejo deformante capaz de amplificar lo peor. Hoy, Día Internacional contra los TCA, es un momento perfecto para recordarlo.

¿Por qué la IA es peligrosa para personas con un TCA?

La Inteligencia Artificial generativa funciona aprendiendo patrones: devora datos, identifica repeticiones y produce respuestas. Punto. No distinguen sufrimiento real, no entienden contextos y no saben decir "oye, esto que me estás pidiendo puede hacerte daño". Para alguien con un trastorno alimentario, eso es peligrosísimo.

Mujer comiendo con táper mientras trabaja
Mujer comiendo con táper mientras trabaja | iStock

Si alguien pide "formas de comer menos sin que nadie lo note", la IA (si no está bien diseñada) puede obedecer y darte lo que le pides. Obedecer, en estos casos, es peligroso. Y ahí es donde la figura del dietista-nutricionista vuelve a ser clave: profesionales que sí saben contextualizar, acompañar y poner criterio.

¿La IA puede ayudar a alguien con trastornos alimentarios?

La IA puede parecer empática, cercana, amable, incluso comprensiva. Puede ayudar a organizar comidas, sugerir rutinas o detectar cambios emocionales. Pero esa misma IA, si no está entrenada con barreras claras, puede validar comportamientos tóxicos sin darse cuenta.

La IA puede hacer crecer el problema, en lugar de reducirlo

El espejo que exagera lo que ve. La IA genera respuestas basadas en lo que el usuario escribe. Si alguien interactúa desde la obsesión con el peso, la comida o el ejercicio, el sistema reproduce esos patrones como si fueran normales. No entiende que ahí hay una enfermedad.

Un profesional de la nutrición sabe interpretar, detectar señales y poner límites y hace falta recordar cuántas vidas han podido reorientarse gracias a una figura sanitaria que sí diferencia un objetivo saludable de una conducta de riesgo.

Una adolescente con el móvil bajo la mirada de su madre
Una adolescente con el móvil bajo la mirada de su madre | Pexels

La IA no discrimina ni tienen en cuenta quién somos cada uno

La mayoría de los sistemas de IA se diseñan para el público general. Y eso deja fuera a quienes más necesitan cuidados específicos. Pacientes, terapeutas y expertos llevan tiempo avisándolo: las personas con trastornos alimentarios están expuestas a riesgos que nadie tuvo en cuenta al diseñar estas herramientas.

Aquí, otra vez, aparece la importancia del dietista-nutricionista: son quienes saben traducir la evidencia, acompañar a los pacientes y señalar cuándo una herramienta puede ser útil… y cuándo no.

Los riesgos más comunes de la IA ante personas vulnerables

Estos son los patrones más peligrosos:

1. Amplificación de contenido dañino

La IA puede legitimar comportamientos restrictivos y peligrosos.

2. Refuerzo de sesgos corporales

Los algoritmos perpetúan estereotipos dañinos sobre cuerpo, salud y enfermedad.

3. Consejos perjudiciales

Si no hay límites, la IA puede sugerir prácticas extremas o compensatorias.

4. Falsa sensación de apoyo emocional

La empatía de la IA es una imitación. La de un profesional de la salud no.

5. Riesgos sobre datos sensibles

Se puede exponer información íntima sin que el usuario sea consciente.

6. Falta de salvaguardas

Las IA no reconocen riesgo clínico, no derivan, no frenan.

Frente a todo esto, los dietistas-nutricionistas sí están formados para detectar señales, acompañar procesos y proteger a quienes más lo necesitan.

Una mujer rechaza comida
Una mujer rechaza comida | iStock

6. El reflejo que hiere

En los trastornos alimentarios, la relación con la comida ya es un conflicto profundo. Y la IA puede intensificar esos reflejos distorsionados. No porque quiera, sino porque no distingue qué es peligroso y qué no. Los dietistas-nutricionistas, en cambio, sí lo distinguen. Y por eso su figura es tan crucial. La IA generativa es poderosa, sí. Pero también es un espejo que puede deformar la realidad cuando se cruza con personas vulnerables. Y en los trastornos alimentarios, esa deformación puede ser devastadora.

Cómo usar correctamente la IA

La IA puede acompañar, pero no sustituir a un profesional. La solución no es dejar de usar IA, sino usarla con cabeza:

  • Poner límites y salvaguardas reales.
  • Escuchar a pacientes y profesionales sanitarios.
  • Formar a especialistas en salud mental y nutrición en el uso seguro de estas herramientas.
  • Regular la tecnología para evitar que normalice el daño.

Porque la IA puede generar respuestas, pero los dietistas-nutricionistas generan cambios reales.

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