SALUD MENTAL
Día Mundial de los TCA: cómo detectarlos y dar apoyo en la recuperación
El 30 de noviembre es el Día Mundial de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), un problema que afecta a mujeres, hombres, jóvenes y adultos; expertos advierten sobre señales invisibles y dan consejos a familias y colegios para actuar a tiempo.

Publicidad
El 30 de noviembre es el Día Mundial de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), una fecha que sirve para concienciar sobre un problema de salud mental que ya no afecta solo a adolescentes. La psicóloga Belén Reguera, especialista en TCA de Clínica López Ibor, señala que "los TCA han dejado de ser un problema de adolescentes para convertirse en un reto de salud mental que afecta a mujeres, hombres, deportistas y adultos".
En los últimos años, los casos de TCA han aumentado de forma notable en España, especialmente entre jóvenes y adultos jóvenes, un grupo vulnerable a la presión estética, al rendimiento académico y a la exposición constante a modelos irreales en redes sociales. Pero los expertos subrayan que los hombres, hasta hace poco "el gran olvidado", también están cada vez más presentes en las consultas, muchas veces con preocupaciones relacionadas con musculatura y el ideal fitness.

Señales que suelen pasar desapercibidas
Uno de los grandes problemas de los TCA es que sus primeros síntomas pueden confundirse con hábitos saludables. Belén Reguera explica que "evitar comer en familia o en público, comer a escondidas, obsesionarse con lo saludable o demonizar alimentos, hacer ejercicio excesivo o mostrar cambios emocionales como ansiedad, irritabilidad o aislamiento" son señales de alarma que muchas veces no se detectan.
En el entorno escolar, la especialista insiste en la importancia de la empatía: "El profesor es clave. Si detecta cambios, debe hablar sin juicio y derivar cuanto antes a especialistas. El tiempo es determinante".
Redes sociales y entornos deportivos también contribuyen a la distorsión corporal. Instagram, TikTok y otras plataformas multiplican las comparaciones y los cuerpos retocados, activando inseguridad e insatisfacción en adolescentes y adultos jóvenes.

Cómo acompañar sin reforzar el problema
El papel de la familia es esencial, pero delicado. Evitar comentarios sobre peso o alimentos, no categorizar los alimentos entre "buenos o malos" y acompañar sin presionar son estrategias clave. La especialista recomienda generar un entorno seguro y favorecer la búsqueda de ayuda profesional cuanto antes. Frases aparentemente inocentes como "tienes que comer más" o "una comida no engorda a nadie" pueden reforzar culpa y aislamiento.
Mitos que dañan
Reguera señala que aún persisten ideas erróneas que dificultan la detección y recuperación:
- "Sólo afectan a chicas jóvenes y delgadas": Falso, cualquier persona puede desarrollarlos.
- "Es cuestión de fuerza de voluntad": Son enfermedades mentales complejas.
- "Recuperar el peso es suficiente": La recuperación real incluye sanar la relación con la comida, el cuerpo y las emociones.

Recuperación y esperanza
Para evaluar la recuperación, los profesionales observan que la persona pueda comer sin ansiedad, reducir conductas extremas como vómitos o atracones, aceptar su cuerpo y gestionar emociones sin recurrir a hábitos dañinos. Además, su funcionamiento social y académico mejora progresivamente.
El mensaje de Reguera para este 30 de noviembre es: "No estáis solos. La recuperación es posible. Amar, acompañar y pedir ayuda profesional es el camino". Y para los jóvenes: "No tenéis que luchar contra vuestro cuerpo. Hay vida más allá del control, y pedir ayuda es un acto de valentía".
Publicidad





